
Adamuz (Córdoba), 19 ene (La Vanguardia de Cuenca) –- Un descarrilamiento «tremendamente extraño» en plena recta ha convertido el domingo 18 de enero en una de las peores jornadas de la historia del AVE español: al menos 39 muertos y más de 150 heridos en el choque frontal entre dos trenes de alta velocidad, un Iryo Málaga-Madrid y un Alvia Madrid-Huelva. La tragedia, ocurrida en los desvíos de un apartadero técnico (PAET) de Adamuz, ha paralizado la conexión Madrid-Andalucía y reaviva dudas sobre la seguridad de una red que se presumía infalible.
El suceso: una secuencia fatal en recta
El tren Iryo 6189, con unos 300 pasajeros, descarriló en la vía 1 al invadir la contigua ocupada por el Alvia 2384, provocando la caída de varios vagones por un terraplén de 4 metros. El impacto a unos 200 km/h dejó coches destrozados y cuerpos atrapados, con rescates que duraron horas bajo la dirección del ministro de Transportes, Óscar Puente. El balance de víctimas mortales, inicialmente en 21, se ha elevado a 39, incluyendo al menos un maquinista, mientras persisten labores de recuperación.
¿Causas? Hipótesis en un «misterio» sin respuesta oficial
Autoridades lo califican de «casualidad funesta» en una vía renovada meses atrás, descartando exceso de velocidad. Las hipótesis apuntan a fallo en desvíos de Adif, error en señalización ERTMS Nivel 2 o incidencia mecánica en el Iryo, revisado solo días antes. Pasajeros reportaron vibraciones anómalas, y expertos descartan error humano inicial, pero la CIAF ya analiza cajas negras y bogies.
La CIAF al rescate: pruebas clave en marcha
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios, con su «CSI ferroviario» de veteranos, inicia fases: cronología, testimonios, datos de GPS/frenado, inspección de ejes y simulaciones dinámicas. Informe preliminar en un mes; definitivo, en meses o años, para esclarecer si fue vía, tren o gestión.
Impacto: parálisis y ecos en la red nacional
Suspendida la circulación Madrid-Córdoba-Sevilla-Málaga-Huelva, con 200 trenes afectados y miles de viajeros varados. Para Castilla-La Mancha, vecino de Cuenca, revive el debate sobre infraestructuras: ¿qué garantías para nuestras conexiones Madrid-Valencia, con sus propias quejas crónicas? La tragedia hiere el orgullo del AVE, pilar de cohesión territorial, y anticipa un torbellino político en un 2026 ya cargado de tensiones.
Adamuz no es solo un accidente: es un aldabonazo a la arrogancia técnica. Mientras la investigación avanza, la sociedad exige respuestas para que 39 vidas no queden en especulaciones. La alta velocidad, símbolo de progreso, no puede permitirse más «extravíos».