
En las entrañas de la hoz del Huécar, donde el río talla la piedra como un bisturí divino, la obra de los remontes mecánicos al Casco Antiguo de Cuenca ha topado con un obstáculo tan imprevisto como fascinante: restos arqueológicos de una relevancia histórica que obliga a replantear no solo el proyecto de accesibilidad, sino el propio relato urbano de la ciudad. Lo que debía ser una infraestructura de movilidad contemporánea —financiada con 15 millones de euros de fondos europeos Next Generation— se ha convertido en un yacimiento improvisado que destapa murallas del siglo XI, calzadas medievales, un edificio califal y evidencias de una barriada islámica extensa. Esta «explosiva circunstancia», como podría titularse en crónica periodística, paraliza temporalmente las máquinas y enciende el debate entre progreso y patrimonio.
El descubrimiento no es un contratiempo menor: cinco hallazgos principales han ralentizado el ritmo, forzando a la Junta de Castilla-La Mancha a equilibrar plazos europeos con la Ley 4/2018 de Patrimonio Cultural de Castilla-La Mancha. Pero más allá de la contingencia técnica, este episodio ilumina la fragilidad del Casco Antiguo —Patrimonio de la Humanidad desde 1996— y plantea preguntas estratégicas: ¿pueden los remontes mutar en un «museo lineal» que narre la conquista de Alfonso VI y la presencia califal, o el choque derivará en un nuevo retraso crónico para Cuenca?
El contexto: Un proyecto clave para la accesibilidad con fondos europeos
Los remontes mecánicos representan la gran apuesta de movilidad para Cuenca, una ciudad partida en dos por la hoz del Huécar: el Casco Antiguo en lo alto, inaccesible para minusválidos, ancianos y turistas con equipaje, y la zona nueva en la base. Licitada en 2024 por la Consejería de Fomento, la obra prevé dos ascensores panorámicos y siete tramos de escaleras mecánicas que conecten el Paseo del Huécar con la Plaza Mayor, cubriendo 120 metros de desnivel en un recorrido de 650 metros. Coste total: 15 millones, íntegros de fondos Next Generation, con obligación de finalización antes de junio 2026 para no perderlos.
El calendario era ambicioso: inicio de montaje en febrero 2026, funcionamiento en Semana Santa. Sin embargo, las lluvias invernales y, sobre todo, los hallazgos arqueológicos han forzado ajustes. Nacho Hernando, consejero de Fomento, y José Luis Martínez Guijarro, vicepresidente primero, visitaron las obras el 24 de febrero, confirmando que la estructura de hormigón de los primeros tramos está lista y los ascensores llegarán en marzo. «Seremos flexibles con la seguridad de los trabajadores», dijo Hernando, pero el compromiso con Bruselas es inflexible: plazos o devolución de fondos.
Cuenca no aporta un euro, subrayó Guijarro, recordando que la ciudad depende «del motor público» en un 6% del PIB regional. El proyecto no solo resuelve la fractura urbana —el Casco pierde población por inaccesibilidad—, sino que revitaliza el turismo en un patrimonio UNESCO donde las casas colgadas son el emblema. Pero la hoz, testigo de 13 siglos de historia, guarda secretos que la pala ha desvelado.
Los hallazgos: Cinco tesoros que reescriben la historia de la hoz
El arqueólogo Michel Muñoz, director de las intervenciones, ha catalogado cinco descubrimientos de alto interés, todos en el último tramo de escaleras, excavado hace dos semanas. Principales protagonistas:
- Restos de muralla del siglo XI, época de Alfonso VI. Tramos de mampostería que podrían vincularse al rey castellano, conquistador de Toledo en 1085. Su presencia en la hoz cuestiona la cronología tradicional: ¿pasó Alfonso VI por Cuenca en su ruta toledana, fortificándola como avanzada? Estos lienzos, bien conservados, evocan la muralla califal que circundaba la medina islámica.
- Una antigua calzada medieval. Pavimento empedrado que sugiere un eje viario clave en la hoz, posiblemente de comunicación entre la medina y extramuros. Su alineación podría redefinir mapas históricos de Cuenca almohade.
- Edificio califal con bóveda y suelo. El hallazgo estrella: la clave de una bóveda y pavimento de un inmueble del Califato de Córdoba (siglo X), cuya función —¿almacén, taller, mezquita menor?— aún se investiga. Junto a cerámicas vidriadas y cuernos de cabra usados como herramientas artesanales, apunta a una barriada productiva islámica más allá del barrio de San Martín, extendiendo el núcleo califal hoceño.
- Evidencias de casas colgadas arrasadas. Restos de estructuras colgadas sobre la hoz, destruidas por una riada en el siglo XV y no reconstruidas. Esto documenta la evolución del cortado post-conquista cristiana, cuando Cuenca se reorganizó tras la repoblación.
- Quinto hallazgo tapado, pendiente de valoración. Un conjunto aún no desvelado, cubierto provisionalmente para protegerlo durante la obra.
Muñoz acompañó a las autoridades en la visita, enfatizando que algunos restos «se dejarán tal cual», visibles para investigadores vía trampilla o lucernario. Otros se documentan exhaustivamente —estratigrafía, fotogrametría 3D, dataciones C14— antes de posible desmontaje. Hallazgos como el cuerno de cabra revelan oficios medievales: ¿talleres de cuerno para peines y herramientas?
Estos no son meros fragmentos: reconfiguran la historia. La barriada islámica en la hoz amplía el Casco califal, cuestiona el rol de Alfonso VI y enriquece el relato de las casas colgadas, emblema cuencano.
La «explosiva circunstancia»: Choque normativo y político
La Ley de Patrimonio obliga a paralizar ante hallazgos «de interés». Aquí, los cinco lo son, afectando el 20% del trazado. Lluvias y excavaciones han retrasado el montaje: primeros ascensores en marzo, escaleras condicionadas a autorizaciones arqueológicas. La directora Lucía Balmaseda garantiza plazos, pero el margen es estrecho.
Políticamente, es dinamita. El proyecto es buque insignia del PSOE regional —Hernando y Guijarro lo venden como «antes y después»—, pero retrasos avivan críticas de PP local, que acusa de «oscurantismo patrimonial». Patrimonio de la Junta avala la gestión, pero colectivos como Hispania Nostra piden transparencia. El Ayuntamiento de Cuenca (PP) celebra la financiación autonómica, pero vigila sobrecostes.
La «explosividad» radica en el timing: fondos UE exigen finalización junio, pero arqueología puede extender meses. Riesgo: perder 15 millones o sacrificar restos.
Líneas de acción: Del caos técnico a la integración inteligente
La respuesta inmediata es quirúrgica:
- Documentación exhaustiva. Memoria arqueológica completa por Muñoz: planimetría, análisis materiales, propuesta conservación. Prohibido avanzar sin ella.
- Conservación selectiva. La bóveda califal y un tramo de muralla se mantienen in situ, accesibles vía trampilla para expertos. Otros, si viable, se reubican en museo.
- Rediseño mínimo viable. Ingenieros evalúan desvíos de trazado (2-3 metros), pasarelas elevadas o cajas de vidrio para salvar restos. Ejemplo: lucernario en escaleras que muestre la calzada desde arriba.
- Comisión mixta. Propuesta: Ayuntamiento, Junta, UCLM, arqueólogos, arquitectos y patrimonialistas. Avala decisiones, evita «apaños».
Escenarios futuros: De problema a oportunidad patrimonial
Escenario optimista: Museo lineal. Remontes como «viaje en el tiempo»: paneles LED narran Alfonso VI al subir, iluminación resalta muralla, app AR revive barriada califal. Sobrecoste 10-20%, pero turismo +20% (casas colgadas ya atraen 300.000/año). Final: junio, con visitas guiadas.
Escenario intermedio: Integración limitada. Conservar bóveda y calzada bajo vidrio; resto documentado y tapado. Plazos cumplidos, pero relato plano.
Escenario pesimista: Parálisis. Si barriada extensa, replanteo total: fragmentar remontes o priorizar yacimiento. Retraso a 2027, fondos en riesgo.
Precedentes: Tolosa (escaleras sobre muralla romana) o Ronda (ascensor en tajo con restos nazaríes). Cuenca puede emularlos.
El relato estratégico: Convertir el choque en narrativa ganadora
No es movilidad vs. patrimonio, sino simbiosis. Los remontes dejan de ser «hierro y hormigón» para ser icono: infraestructura que democratiza el Casco mientras lo interpreta. Comunicación clave:
- Transparencia total: Web con 3D de hallazgos, visitas guiadas semanales.
- Narrativa histórica: «De califato a reconquista: la hoz que vio 1.000 años». Alfonso VI, riadas, artesanía medieval.
- Valor añadido: Turismo cultural (pack UNESCO), educación (UCLM integra en másteres), identidad local (Cuenca como «Atenea de La Mancha»).
En consecuencia, desde La Vanguardia de Cuenca, y atendiendo los consejos de varios expertos (desde la voz de mi hijo, arquitecto curtido en rehabilitación, arqueólogo amigo, compañero de Facultad, además de técnicos en esta materia consultados) urgimos a las autoridades competentes: La exigencia de cronograma, costes y modelo futuro. Esto no es problema; es el Casco resucitando bajo nuestros pies.
Corolario: Cuenca en la encrucijada del progreso ilustrado
Los remontes al Casco no son solo escaleras: son el pulso de una ciudad que equilibra presente y pasado. Los hallazgos —muralla alfonso VI, califal en hoz, calzada olvidada— exigen audacia: integrar, narrar, valorizar. Si la Junta y Ayuntamiento lideran con criterio técnico y político, junio verá no un retraso, sino un salto cualitativo. De lo contrario, la hoz tragará otro sueño urbano. Cuenca, cuna de místicos y conquistadores, merece que su historia impulse su futuro, no lo frene.
Deja una respuesta