Skip to content

La Vanguardia de Cuenca

Intereses: comunicación y actualidad en general, weblogs, sociedad, política

Menu
  • INICIO
  • BIOGRAFÍA
  • PUBLICACIONES DEL AUTOR
  • Instagram
  • Facebook
  • X
Menu

Que vuelva el tren: Cuenca no se vende, se defiende (por Juan Andrés Buedo)

Publicada el junio 11, 2026junio 11, 2026 por Juan Andrés Buedo
Compartir

Hay canciones que nacen para ser banda sonora de un tiempo y de un territorio. La pieza que clama “Que vuelva el tren” -compuesta por Javier López Salmerón- es exactamente eso: un grito colectivo que pone letra y música a la herida ferroviaria que sufre la provincia de Cuenca. No es solo una melodía pegadiza; es un relato político y moral sobre lo que significa cortar las arterias de la tierra, dejar sin pulso a los pueblos y condenarlos a una lenta asfixia demográfica.

“Suena el silbato. / Se escucha la tierra hablar. / Cuenca no se vende. / Cuenca se defiende.” Desde los primeros versos, la canción sitúa el conflicto donde realmente está: entre un territorio que quiere seguir vivo y unas decisiones tomadas “desde lejos” que diseñan nuestro porvenir sin preguntar a quienes habitan estos paisajes, los trabajan y los sostienen. No se trata de nostalgia ferroviaria, sino de dignidad política.

La letra denuncia con precisión el ciclo de promesas vacías que se repite “menos de un año” antes de cada cita electoral, cuando vuelven las mismas palabras que nadie piensa cumplir. Mientras tanto, “nuestros pueblos luchan por seguir” y se ven obligados a resistir con recursos menguantes, viendo cómo su voz se diluye en despachos lejanos. No es una figura literaria: es la descripción exacta de una forma de gobernar que considera prescindibles a las comarcas de interior.

El tren aparece como mucho más que un medio de transporte. Es la metáfora y, a la vez, la infraestructura real de la conexión territorial: “Si nos quitan el tren, nos quitan la conexión, / las arterias de la tierra, el pulso del corazón.” Cuando se clausura una línea, no solo se eliminan horarios: se cierran oportunidades para estudiantes, trabajadores, abuelos y juventud. Se encarece el acceso a servicios básicos, se rompen redes familiares y se obliga a elegir entre marcharse o resignarse.

Uno de los aciertos de la canción es que huye del victimismo y habla en clave de igualdad: “No queremos privilegios, solo igualdad, / un transporte digno para poder avanzar.” No se reclama un trato de favor, sino el cumplimiento del mínimo democrático: que vivir en un pueblo de la Alcarria o de la Serranía no sea una desventaja estructural frente a quien vive en una gran ciudad. Que el derecho a la movilidad no dependa del código postal.

Hay también una geografía emocional que atraviesa toda la letra: de la Alcarria a la Serranía, de Cuenca a Utiel, la voz que canta se sabe parte de un territorio compartido y de una comunidad en lucha. “Que resuene fuerte / de la Alcarria a la Serranía, / que sepan que esta lucha no termina / todavía.” Esa conciencia comarcal es clave: los cierres se deciden tramo a tramo, pero las consecuencias se esparcen como una mancha de aceite sobre todo el mapa provincial.

El estribillo, “Que vuelva el tren, que vuelva ya”, funciona como consigna política y como oración civil. No es una súplica impotente, sino una exigencia: “no nos podrán abandonar, / porque el futuro no se vende, / Cuenca resiste / y se defiende.” En un contexto de despoblación, este mensaje adquiere un valor estratégico: la defensa del tren es la defensa de la vida en los pueblos, de su tejido económico, de su cultura y de su memoria.

Hay un momento especialmente revelador cuando la letra afirma: “No queremos despedidas / ni pueblos en soledad, / queremos vida en las estaciones, / queremos oportunidades.” Las estaciones vacías son el símbolo perfecto del abandono: edificios cerrados, andenes sin pasajeros, relojes que ya no marcan ninguna salida. Convertir esos espacios en lugares de vida, y no en ruinas melancólicas, es una decisión política, no una fatalidad del mercado.

La canción interpela también a las instituciones del Estado: “Que lo escuche la nación, / que despierte la razón. / Esta es la hora, este es el momento, / la voz de Cuenca ya no guarda silencio.” El mensaje es claro: no se trata de un problema local que pueda despacharse con un comunicado técnico. Es un asunto de país, que cuestiona el modelo de vertebración territorial y el tipo de desarrollo que estamos eligiendo para el siglo XXI.

En sus versos finales, el tema enlaza la lucha por el tren con una responsabilidad intergeneracional: “por nuestros hijos, / por nuestra dignidad. / Que la provincia vuelva a caminar, / porque el futuro nos pertenece, / Cuenca lucha / y no perece.” El cierre es contundente: defender el ferrocarril convencional es defender que la provincia tenga futuro, que las nuevas generaciones no reciban un territorio amputado y condenado a ser periferia de la periferia.

“Cuenca se defiende, / por un tren digno, / por nuestros pueblos.” La canción ya ha cumplido su primer objetivo: poner palabras y música a lo que muchos vecinos sienten desde hace años. Ahora le toca a la ciudadanía y a sus representantes decidir si este grito quedará como un eco emotivo o si se convertirá en una agenda política concreta, con fechas, compromisos y presupuestos. Porque el tren es mucho más que un medio de transporte: es la línea que separa un territorio vivo de un territorio condenado al olvido.

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Actualidad
  • Administración Pública
  • Administraciones Públicas
  • Ciencia
  • Cine
  • Comunicación
  • Cultura
  • Deportes
  • Economía
  • Educación
  • Empleo
  • Gastronomía
  • Historia
  • Juegos
  • Libros
  • Literatura
  • Medio ambiente
  • Música
  • Pensamiento político
  • Política
  • Religión
  • Sociedad
  • Sociedad de la Información
  • Televisión
  • TIC y Sociedad del Conocimiento
  • Uncategorized
  • Urbanismo y Arquitectura
  • Viajes
  • Web/Tecnología
  • Weblogs

Recent Posts

  • Que vuelva el tren: Cuenca no se vende, se defiende (por Juan Andrés Buedo)
  • Trenes que se van, concejales que se venden (relato de Juan Andrés Buedo)
  • La crisis de la vivienda en los jóvenes españoles es una bomba de relojería social y económica que exige acción inmediata (por Juan Andrés Buedo)
  • Cuenca y el discurso de Page en el Día de Castilla-La Mancha. La visita del Papa (por Eulalio López Cólliga)
  • Del Vaticano a TikTok: el Papa avisa a la ‘generación algoritmo’ (por Juan Andrés Buedo)

Recent Comments

  1. Eduardo Cruz Mariana en Trenes que se van, concejales que se venden (relato de Juan Andrés Buedo)
  2. Rdf Picazo .Perez ,Dr arq y urbanista en El sepulcro de las ilusiones en Cuenca y el karma de la mala gestión (por Eduardo Cruz)
  3. Alfons J. Kruijer en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
  4. María en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
  5. Francisco Saiz Alvaro en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
© 2026 La Vanguardia de Cuenca | Desarrollado por Superbs Tema de blog personal