Skip to content

La Vanguardia de Cuenca

Intereses: comunicación y actualidad en general, weblogs, sociedad, política

Menu
  • INICIO
  • BIOGRAFÍA
  • PUBLICACIONES DEL AUTOR
  • Instagram
  • Facebook
  • X
Menu

Los hidalgos de la Moncloa y Fuensalida: el declive de dos quijotes a garrotazos (por Juan Andrés Buedo)

Publicada el junio 1, 2026junio 1, 2026 por Juan Andrés Buedo
Compartir

Hubo un tiempo en que la política castellano-manchega se explicaba con el boletín oficial; hoy se redacta en las páginas de caballería. Emiliano García-Page ha decidido que su papel en la historia no es el de un simple presidente autonómico, sino el de un andante caballero andante, lanza en astillero y escudo embrazado, consagrado a la noble y solitaria misión de desfacer los entuertos que su propio jefe de filas, Pedro Sánchez, perpetra desde los torreones de la Moncloa.

El diseño de la tensión política entre Toledo y Madrid ya no es una estrategia de sutil contrapeso; es una representación teatral perfectamente coreografiada donde Page encarna a ese hidalgo trasnochado que ve gigantes donde el resto del partido solo ve pragmatismo de supervivencia. Para el líder castellanomanchego, cada pacto de Sánchez con el independentismo es un rebaño de ovejas que su imaginación transforma en un ejército de infieles al que hay que embestir con la palabra por espada.

La ironía de esta epopeya manchega es que, a fuerza de querer parecer el único cuerdo en un manicomio de siglas, Page ha terminado atrapado en su propia ensoñación. Su personaje —el del verso suelto, el guardián de las esencias de una España que ya solo habita en los discursos de la Transición— sufre un desgaste evidente. La heróica resistencia de Fuensalida empieza a sonar a disco rayado. Criticar al sanchismo en los platós de televisión mientras sus diputados votan disciplinadamente en el Congreso las directrices de ese mismo sanchismo no es de héroes; es de un realismo mágico que ríase usted de Gabriel García Márquez. Es el síndrome de una dirigencia que prefiere la estética de la batalla a la crudeza de las consecuencias.

Pero en este pasaje no hay un solo loco. En el otro extremo de la llanura aguarda Pedro Sánchez, el soberano de la Moncloa, cuyo quijotismo es de otra naturaleza, acaso más peligrosa. Si Page delira con el pasado, Sánchez lo hace con el futuro y con su propia infalibilidad. Su «Manual de Resistencia» no es un libro, es su particular Amadís de Gaula. En su ensoñación, no hay molinos ni gigantes, solo una llanura desértica donde él es el único capaz de cabalgar hacia la modernidad, sin importar a cuántos fieles escuderos tenga que degollar por el camino o cuántas leyes de la gravedad política deba desafiar.

La tensión entre ambos no es ideológica, es de diseño mitológico. Ambos sufren el desgaste de creerse los elegidos para salvar el alma de un PSOE que, mientras tanto, contempla atónito cómo sus dos principales figuras se baten en un duelo de vanidades. Page, obsesionado con ser el último baluarte de la sensatez territorial; Sánchez, convencido de que la historia le absolverá de cualquier pirueta parlamentaria.

Al final, la llanura manchega es implacable y el sol de la realidad termina por agostar las fantasías. La ciudadanía asiste con fatiga a este entremés de capa y espada. Ni Page va a derribar al sanchismo con declaraciones enfáticas antes de subirse al coche oficial, ni Sánchez va a gobernar eternamente flotando sobre la realidad como si las urnas no quemaran. Ambos hidalgos, empeñados en sus particulares cruzadas, corren el riesgo de descubrir, demasiado tarde, que el paisaje ha cambiado y que los molinos, finalmente, eran solo molinos, pero sus aspas rompen los huesos de cualquiera que pretenda vivir de la pura ficción.

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Actualidad
  • Administración Pública
  • Administraciones Públicas
  • Ciencia
  • Cine
  • Comunicación
  • Cultura
  • Deportes
  • Economía
  • Educación
  • Empleo
  • Gastronomía
  • Historia
  • Juegos
  • Libros
  • Literatura
  • Medio ambiente
  • Música
  • Pensamiento político
  • Política
  • Religión
  • Sociedad
  • Sociedad de la Información
  • Televisión
  • TIC y Sociedad del Conocimiento
  • Uncategorized
  • Urbanismo y Arquitectura
  • Viajes
  • Web/Tecnología
  • Weblogs

Recent Posts

  • Los hidalgos de la Moncloa y Fuensalida: el declive de dos quijotes a garrotazos (por Juan Andrés Buedo)
  • Un Libro Blanco contra el silencio: el tren que España dejó morir en la vía muerta (por Juan Andrés Buedo)
  • El Último Silbido de la Serranía: La Maldición de los Arrancavías (relato de Eduardo Cruz)
  • ¡Ea, chorra!, y ven, lo que no quieren otros, para Cuenca es (por Eulalio López Cólliga)
  • El sepulcro de las ilusiones en Cuenca y el karma de la mala gestión (por Eduardo Cruz)

Recent Comments

  1. Rdf Picazo .Perez ,Dr arq y urbanista en El sepulcro de las ilusiones en Cuenca y el karma de la mala gestión (por Eduardo Cruz)
  2. Alfons J. Kruijer en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
  3. María en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
  4. Francisco Saiz Alvaro en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
  5. Francisco Saiz Alvaro en Romper la atonía sociohistórica de Cuenca: el gran ejemplo de El Jardinillo (por Juan Andrés Buedo)
© 2026 La Vanguardia de Cuenca | Desarrollado por Superbs Tema de blog personal