
Cuenca sufre un declive largo, estructural y hoy acelerado, que combina factores demográficos, económicos, políticos y culturales, y que sólo puede revertirse con una transformación profunda del modelo de ciudad, de gobernanza y de base productiva.
Causas de fondo del declive
- Segunda ola de despoblación: Cuenca forma parte del grupo de pequeñas ciudades intermedias que, tras el éxodo rural clásico, pierden ahora población hacia grandes áreas metropolitanas por falta de oportunidades, con baja fecundidad, envejecimiento y salida de inmigrantes más jóvenes.
- Modelo económico débil y poco diversificado: la ciudad se ha alejado de la eficiencia económica, con cierre de empresas, vulnerabilidad ante las crisis, alto paro (especialmente juvenil y femenino) y escaso posicionamiento como destino de inversión.
- Fracaso de las políticas públicas y liderazgo débil: los diagnósticos señalan mala reputación institucional, incumplimiento de compromisos, liderazgo político sometido a los partidos y ausencia de proyectos consensuados de ciudad que duren más que una legislatura.
- Globalización asimétrica y “modernidad líquida”: Cuenca recibe los impactos de la globalización (precariedad, inseguridad, consumismo, individualismo) sin disponer de instituciones fuertes ni tejido socioeconómico robusto para traducirlos en oportunidades.
- Pérdida de centralidad territorial: la ciudad ha dejado de ser un polo comarcal fuerte, no ha sabido tejer una red funcional con su provincia ni con los grandes corredores Madrid–Mediterráneo, y ha dejado pasar “trenes” de desarrollo (infraestructuras, proyectos estratégicos).
Efectos sobre la ciudad y la sociedad
- Declive demográfico y social: estancamiento de la población en torno a 55.000 habitantes, envejecimiento acusado, éxodo juvenil y vaciamiento de barrios y comercios, con atmósfera de “atonía urbana” y pérdida de dinamismo.
- Atmósfera de desconfianza y desmovilización: la crisis y las promesas incumplidas han generado un marco de desconfianza hacia instituciones y política local, escasa implicación ciudadana en los cambios y sensación de impotencia colectiva.
- Riesgos de gentrificación y turistificación mal gestionadas: simultáneamente al vaciamiento y cierre de negocios, emergen procesos (en casco histórico y ejes comerciales) que expulsan población residente, sustituyéndola por usos turísticos y comercio de cadenas, con pérdida de identidad y vida cotidiana.
- Desigualdad territorial interna: separación creciente entre la “ciudad nueva”, convertida en centro funcional, y la ciudad antigua, durante décadas semiabandonada y sólo parcialmente recuperada vía patrimonio y turismo.
- Pérdida de aura e imagen debilitada: la marcha de habitantes implica también pérdida de prestigio, capacidad de atraer inversiones y peso político; se distorsiona la percepción de prosperidad al repartirse la renta entre menos residentes.
Qué transformación necesita Cuenca
1. Nuevo modelo de gobernanza y dirección pública
- Buen gobierno como eje: aplicar de forma sistemática los principios de participación, transparencia, responsabilidad, consenso, eficacia y equidad en la gestión municipal y provincial, reduciendo corrupción, arbitrariedad y opacidad.
- Planificación estratégica con continuidad: articular una hoja de ruta 2020–2030 que integre Estrategia DUSI, Smart City, Plan de Ordenación Municipal, PLANCIMARCU y políticas demográficas, con diagnóstico, metas claras y mecanismos de seguimiento.
- Gobernanza inteligente y colaborativa: pasar de la ciudad “que aparenta ser inteligente” a la Smart City real, donde la tecnología esté al servicio de servicios públicos, participación ciudadana, datos abiertos y evaluación de políticas.
2. Reconstrucción económica y emprendimiento avanzado
- Consorcio para el Emprendimiento Económico y Empresarial de Cuenca: crear un centro operativo mixto público‑privado, con un Instituto de Emprendimiento Avanzado, orientado a lanzar startups y pymes en sectores de valor (TIC, bioeconomía, servicios avanzados, turismo inteligente).
- Aprovechar plenamente fondos europeos y agenda digital: utilizar EDUSI, FEDER, Plan Nacional de Ciudades Inteligentes y ayudas a innovación para financiar rehabilitación energética, movilidad sostenible, digitalización y atracción de talento.
- Economía sostenible y bioeconomía circular: conectar ciudad y provincia mediante proyectos en agroalimentación innovadora, gestión forestal, energías renovables y cadenas de valor rurales‑urbanas, apoyándose en redes como Innovagro.
3. Política demográfica y territorial activa
- Política demográfica explícita y estable: el 92% de expertos considera necesaria una política demográfica propia de Cuenca; debe alinearse con la Estrategia Nacional frente al Reto Demográfico pero adaptada a la realidad local y provincial.
- Cuenca como nodo de una red territorial: dejar de pensar la ciudad como isla y construir redes funcionales con pueblos y ciudades cercanas, articulando movilidad, servicios, empleo y cultura para fijar población y repartir oportunidades.
- Vincular demografía a empleo y vivienda: programas específicos para jóvenes, mujeres y retorno de emigrados, combinando vivienda asequible, incentivos al emprendimiento y accesibilidad digital en todo el entorno.
4. Ciudad creativa, cultural y habitable
- Profundizar el proyecto “Cuenca ciudad creativa”: capitalizar Cuenca Abstracta, el Museo de Arte Abstracto y el patrimonio UNESCO para construir un ecosistema permanente de industrias culturales y creativas, no sólo eventos puntuales.
- Derecho a la ciudad y contra la gentrificación: diseñar una Agenda Urbana bianual que garantice el derecho a vivienda, el uso mixto y la habitabilidad del Casco Antiguo, evitando que se convierta en parque temático turístico.
- Smart City orientada a calidad de vida: priorizar transporte público eficiente, accesibilidad al Casco, peatonalización razonada, espacios verdes y calidad ambiental, dentro de una movilidad baja en carbono.
5. Dinamización social y tejido comunitario
- Agentes Sociales para la Acción Comunitaria: crear equipos municipales dedicados a dinamización social, con trabajo directo en barrios y colectivos (jóvenes, mayores, mujeres, inmigrantes), promoviendo participación y proyectos locales.
- Animación sociocultural como método de cambio: usar la Animación Sociocultural para empoderar a la población, reforzar asociaciones y movimientos vecinales, y convertir a los conquenses en actores de su propia transformación.
- Reforzar la marca ciudad desde dentro: aprovechar que los indicadores de calidad de vida sitúan a Cuenca en niveles medio‑altos para construir un relato positivo y veraz, acompañado de políticas que sostengan ese nivel en empleo, servicios y cultura.
Un proyecto transformador para Cuenca exige, en resumen, pasar de la resignación al diseño consciente de una ciudad creativa, inteligente, demográficamente activa y gobernada con buen criterio, donde la cultura, la innovación y la cohesión social se conviertan en los nuevos pilares de desarrollo.
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