{"id":8451,"date":"2026-07-30T09:12:41","date_gmt":"2026-07-30T09:12:41","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=8451"},"modified":"2026-07-30T09:12:42","modified_gmt":"2026-07-30T09:12:42","slug":"los-vanidosos-de-la-parra-de-las-vegas-52-por-juan-andres-buedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=8451","title":{"rendered":"Los vanidosos de La Parra de las Vegas. 52 (por Juan Andr\u00e9s Buedo)"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"582\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1-1024x582.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8452\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1-1024x582.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1-300x171.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1-768x437.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1-850x483.jpg 850w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.1.jpg 1134w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un verano lento para que el pueblo siga viviendo<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La Parra de las Vegas no pretende competir con la velocidad de las ciudades. Su victoria consiste precisamente en otra cosa: conservar el pulso, reconocerse en sus costumbres y demostrar que un pueblo peque\u00f1o puede seguir produciendo convivencia, memoria y creatividad. Mientras haya alguien dispuesto a abrir una puerta, preparar una actividad, contar una historia o regresar durante el verano, la desaparici\u00f3n no habr\u00e1 ganado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay pueblos en los que el verano no llega de golpe. No entra con una avalancha de turistas, ni con el estr\u00e9pito de las maletas arrastradas sobre el m\u00e1rmol de los hoteles, ni con esos atascos que convierten las carreteras costeras en r\u00edos de impaciencia. En La Parra de las Vegas, el verano llega despacio, como llegaban antes las visitas queridas: despu\u00e9s de una curva, levantando un poco de polvo, reconociendo desde lejos la silueta del campanario y buscando, casi por instinto, la casa familiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Primero aparece una persiana abierta que llevaba meses cerrada. Luego se escucha el golpe de una puerta que vuelve a encajar en su quicio. M\u00e1s tarde, una mujer sacude unas mantas en el balc\u00f3n; alguien barre la entrada de una vivienda; un autom\u00f3vil se detiene delante de una fachada conocida y de \u00e9l bajan hijos, nietos, bolsas, cajas, una nevera port\u00e1til y alg\u00fan perro que todav\u00eda no sabe que ha llegado al territorio de la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed comienza el verano lento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lento no quiere decir inm\u00f3vil. Tampoco triste. Mucho menos resignado. La lentitud de los pueblos es una forma diferente de movimiento. Mientras las ciudades corren para no llegar a ninguna parte, los pueblos avanzan reconociendo cada piedra del camino. All\u00ed la vida no se mide solamente por la cantidad de acontecimientos, sino por la intensidad con que se viven los peque\u00f1os sucesos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una conversaci\u00f3n a la sombra puede ocupar una ma\u00f1ana entera. Una partida de cartas puede convertirse en tratado de psicolog\u00eda colectiva. Una silla colocada junto a una puerta constituye una declaraci\u00f3n de sociabilidad. Y una actividad preparada con pocos medios, pero con imaginaci\u00f3n y voluntad, puede congregar m\u00e1s verdad humana que muchos de esos grandes espect\u00e1culos urbanos cuyos asistentes salen igual de solos que entraron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El <a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/reel\/1673462600420677\">reel que inspira estas l\u00edneas <\/a>ofrece precisamente esa impresi\u00f3n: la de una localidad que se mueve sin estridencias, que crea sin presumir demasiado y que re\u00fane a sus vecinos alrededor de una iniciativa nacida del entusiasmo com\u00fan. No hacen falta grandes decorados. Basta con que alguien tenga una idea, otro preste unas manos y varios m\u00e1s decidan que merece la pena acudir.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"889\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-889x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8453\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-889x1024.jpg 889w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-260x300.jpg 260w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-768x885.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-300x346.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2-850x979.jpg 850w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.2.jpg 972w\" sizes=\"auto, (max-width: 889px) 100vw, 889px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los pueblos, casi todo comienza de ese modo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY si hacemos algo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase parece sencilla, pero contiene una revoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque en la Espa\u00f1a Vaciada hacer algo es mucho m\u00e1s que organizar un entretenimiento. Es desafiar las estad\u00edsticas. Es discutirle el porvenir a los dem\u00f3grafos. Es responder a quienes llevan d\u00e9cadas anunciando que las peque\u00f1as localidades est\u00e1n condenadas a convertirse en cementerios de casas cerradas, paisajes para excursionistas de fin de semana o recuerdos amarillentos guardados en los cajones familiares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada actividad organizada en un pueblo es un acto de resistencia. Cada reuni\u00f3n es una derrota provisional de la soledad. Cada ni\u00f1o que corre por una calle donde durante el invierno apenas se escucha el viento representa una peque\u00f1a insurrecci\u00f3n contra la desaparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La terquedad heredada<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Parra de las Vegas conoce bien el arte de resistir. No lo aprendi\u00f3 en manuales de desarrollo rural ni en jornadas acad\u00e9micas celebradas en hoteles de capital. Lo aprendi\u00f3 de sus mayores.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"962\" height=\"802\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8454\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.3.jpg 962w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.3-300x250.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.3-768x640.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.3-850x709.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 962px) 100vw, 962px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquellos antecesores no utilizaron palabras como \u201cresiliencia\u201d, \u201cinnovaci\u00f3n territorial\u201d o \u201cdinamizaci\u00f3n comunitaria\u201d. No les hac\u00edan falta. Practicaban todas esas cosas sin nombrarlas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sab\u00edan aprovechar lo poco, reparar lo viejo, guardar para ma\u00f1ana, ayudarse durante la siega, acudir cuando una familia atravesaba una desgracia y celebrar juntos cuando la ocasi\u00f3n lo permit\u00eda. Sab\u00edan que la supervivencia nunca hab\u00eda sido una empresa individual. En un medio duro, la comunidad no era una abstracci\u00f3n: era una herramienta imprescindible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La tierra ense\u00f1aba disciplina. Los inviernos ense\u00f1aban paciencia. Las malas cosechas ense\u00f1aban previsi\u00f3n. Las distancias ense\u00f1aban autonom\u00eda. Y la falta de comodidades desarrollaba una creatividad pr\u00e1ctica que hoy sorprender\u00eda a m\u00e1s de un especialista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Donde no hab\u00eda recursos, hab\u00eda ingenio. Donde faltaban m\u00e1quinas, sobraban manos. Donde no llegaban las instituciones, llegaba el vecino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa herencia permanece, aunque hayan cambiado los aperos, las ocupaciones y las formas de comunicarse. Ahora las convocatorias pueden circular por WhatsApp, las im\u00e1genes se graban con tel\u00e9fonos m\u00f3viles y una actividad local puede contemplarse desde Madrid, Barcelona, Valencia o cualquier otro punto al que fueron a vivir los descendientes del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el impulso sigue siendo el mismo: juntarse para hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Parra conserva esa testarudez que algunos confunden con inmovilismo. Es exactamente lo contrario. El inm\u00f3vil se deja llevar. El testarudo se agarra a lo que considera valioso y busca la manera de salvarlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"600\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4-1024x600.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8455\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4-1024x600.jpg 1024w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4-300x176.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4-768x450.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4-850x498.jpg 850w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.4.jpg 1152w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pueblos que todav\u00eda viven no son los que han permanecido id\u00e9nticos a s\u00ed mismos. Son aquellos que han sabido cambiar sin dejar de reconocerse. Han incorporado novedades, han admitido costumbres llegadas de fuera, han utilizado las tecnolog\u00edas y han aprendido a relacionarse con un mundo m\u00e1s amplio. Pero, al mismo tiempo, conservan una forma propia de mirar, de hablar, de bromear y de reunirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es la creatividad aut\u00f3ctona: no la repetici\u00f3n mec\u00e1nica del pasado, sino la capacidad de transformar la herencia en presente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El pueblo como escenario<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante el verano, las calles adquieren otra condici\u00f3n. Dejan de ser simples lugares de paso y recuperan su antigua funci\u00f3n de escenario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En una esquina se habla del tiempo. En otra se reconstruyen parentescos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Ese muchacho es nieto de\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014No, hombre, es hijo de la peque\u00f1a de\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Pues tiene los mismos ojos que su abuelo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los pueblos nadie regresa completamente solo. Vuelve acompa\u00f1ado por su genealog\u00eda. Los rostros se leen como documentos familiares. Un gesto, una manera de andar o una determinada inclinaci\u00f3n de la cabeza bastan para que los mayores localicen al reci\u00e9n llegado dentro del mapa humano de la localidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"749\" height=\"985\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8456\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.5.jpg 749w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.5-228x300.jpg 228w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.5-300x395.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ni\u00f1os descubren que sus padres tambi\u00e9n fueron ni\u00f1os. Les ense\u00f1an la casa donde nacieron, la calle en la que jugaban, el ribazo desde el que se lanzaban, la fuente a la que iban a por agua o el lugar donde tuvieron lugar algunas aventuras convenientemente corregidas por la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque la memoria de los pueblos no es una notar\u00eda. Es un g\u00e9nero literario.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vecino conserva su propia versi\u00f3n de los hechos. Las historias se agrandan, se adornan, se contradicen y acaban adquiriendo esa forma de verdad colectiva que no depende tanto de la exactitud como del significado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De ah\u00ed proceden tambi\u00e9n los vanidosos de La Parra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vanidosos no por soberbia, sino por orgullo de pertenencia. Vanidosos porque, en el fondo, cada cual considera que su calle era la m\u00e1s animada, su cuadrilla la m\u00e1s atrevida, sus fiestas las mejores y su juventud irrepetible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y acaso tengan todos raz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada generaci\u00f3n vivi\u00f3 un pueblo distinto. La localidad de quienes nacieron antes de la guerra no fue la misma que conocieron los j\u00f3venes de los a\u00f1os sesenta. Tampoco se parece exactamente a la que recuerdan quienes regresan ahora con hijos y nietos. Pero existe un hilo que las une: la necesidad de convertir el espacio heredado en una experiencia compartida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso las actividades veraniegas importan tanto. No son meros pasatiempos. Funcionan como talleres de continuidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quien prepara una representaci\u00f3n, una exposici\u00f3n, una comida colectiva, un torneo, una ruta, una velada musical o cualquier encuentro vecinal est\u00e1 fabricando recuerdos futuros. Dentro de veinte o treinta a\u00f1os, alguien evocar\u00e1 aquella tarde, aquella risa, aquel peque\u00f1o incidente que hoy parece insignificante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia local tambi\u00e9n se construye as\u00ed: con hechos que nunca aparecer\u00e1n en los archivos oficiales, pero que permanecer\u00e1n en la conversaci\u00f3n de las familias.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La dignidad de hacer con poco<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En las ciudades se ha extendido la idea de que toda actividad necesita un presupuesto considerable, una campa\u00f1a de comunicaci\u00f3n, patrocinadores, t\u00e9cnicos, asesores y una complicada maquinaria administrativa. Los pueblos, acostumbrados a que los recursos siempre lleguen tarde o no lleguen, conservan una filosof\u00eda m\u00e1s directa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se mira lo que hay. Se pregunta qui\u00e9n puede colaborar. Se reutiliza lo guardado. Se trabaja. Y al final se hace.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiz\u00e1 no resulte perfecto. Tal vez falte una luz, sobre una silla o haya que improvisar porque algo no funciona. Pero esa peque\u00f1a imperfecci\u00f3n forma parte de su encanto. Lo importante no es producir un espect\u00e1culo impecable para consumidores pasivos, sino conseguir que la gente participe.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un pueblo nadie es solamente p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El espectador de hoy puede ser el organizador de ma\u00f1ana. Quien no act\u00faa coloca las sillas. Quien no coloca las sillas prepara la merienda. Quien no puede ayudar f\u00edsicamente ofrece un consejo, presta un objeto o se encarga de mantener viva la conversaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta econom\u00eda moral de la colaboraci\u00f3n constituye uno de los grandes patrimonios de la Espa\u00f1a rural. No figura en las estad\u00edsticas del producto interior bruto, pero sostiene comunidades enteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1nto vale que una persona mayor no pase la tarde sola? \u00bfCu\u00e1nto vale que un ni\u00f1o conozca a otros ni\u00f1os vinculados al mismo pueblo? \u00bfCu\u00e1nto vale que varias generaciones compartan un espacio sin que nadie haya dise\u00f1ado para ellas un sofisticado programa de convivencia intergeneracional? \u00bfCu\u00e1nto vale que un antiguo vecino, despu\u00e9s de muchos meses ausente, vuelva a sentirse parte de algo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los indicadores oficiales no saben medir estas cosas. Por eso tantos diagn\u00f3sticos sobre el mundo rural resultan incompletos. Cuentan habitantes, empleos, nacimientos, cierres de negocios y kil\u00f3metros hasta el hospital m\u00e1s cercano. Todo eso es indispensable. Pero rara vez cuentan la energ\u00eda comunitaria, la creatividad espont\u00e1nea, la red de cuidados o el apego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y sin esos elementos no se entiende por qu\u00e9 algunos pueblos, aun golpeados por d\u00e9cadas de emigraci\u00f3n y abandono institucional, contin\u00faan neg\u00e1ndose a desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Contra los determinismos del presente<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una forma especialmente da\u00f1ina de hablar de la despoblaci\u00f3n: presentarla como una ley natural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dice que los pueblos se vac\u00edan porque los tiempos han cambiado. Que los j\u00f3venes se marchan porque es inevitable. Que los servicios desaparecen porque mantenerlos cuesta demasiado. Que el comercio cierra porque no hay clientes. Que las escuelas se clausuran porque no hay ni\u00f1os. Que el transporte p\u00fablico se elimina porque no resulta rentable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada explicaci\u00f3n aislada parece razonable. Pero, cuando se observan todas juntas, aparece el mecanismo perverso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se retiran servicios porque disminuye la poblaci\u00f3n y, al retirar servicios, se obliga a marcharse a m\u00e1s poblaci\u00f3n. Despu\u00e9s, la nueva p\u00e9rdida de habitantes justifica otro recorte. As\u00ed se crea una profec\u00eda que se cumple a s\u00ed misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo llaman determinismo demogr\u00e1fico, pero muchas veces es abandono pol\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pueblos no piden vivir congelados en el pasado. Piden disponer de condiciones materiales para tener futuro: buenas comunicaciones, vivienda, acceso digital, atenci\u00f3n sanitaria, educaci\u00f3n, transporte, oportunidades laborales y una Administraci\u00f3n que no trate la ruralidad como un problema residual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, mientras esas pol\u00edticas llegan \u2014cuando llegan\u2014, las peque\u00f1as localidades se sostienen con su propia fortaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Parra no puede resolver por s\u00ed sola los desequilibrios territoriales de Espa\u00f1a. Ning\u00fan pueblo puede hacerlo. Pero s\u00ed puede negarse a interiorizar el discurso de la derrota.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y esa negativa tiene consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando una comunidad programa actividades, rehabilita espacios, conserva tradiciones, invita al regreso y muestra p\u00fablicamente que sigue viva, est\u00e1 defendiendo su derecho a existir. No sustituye a las inversiones ni a los servicios p\u00fablicos, pero crea la base social sin la cual ninguna pol\u00edtica de recuperaci\u00f3n ser\u00e1 posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pueblo que ha perdido la esperanza no se salva solamente con dinero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un pueblo que todav\u00eda conserva iniciativa puede multiplicar cada ayuda que recibe.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El verano como promesa<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verano rural posee una contradicci\u00f3n. Es la estaci\u00f3n en la que muchos pueblos recuperan temporalmente una poblaci\u00f3n que despu\u00e9s volver\u00e1n a perder. Las casas se abren, los bares se llenan, las calles vuelven a escuchar voces infantiles y las plazas recuperan su antiguo bullicio. Despu\u00e9s llega septiembre y una parte de esa vida se marcha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Podr\u00eda contemplarse este fen\u00f3meno con melancol\u00eda. Pero tambi\u00e9n conviene interpretarlo como una oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes regresan durante el verano no son simples visitantes. Mantienen lazos familiares, emocionales y patrimoniales. Conservan casas, consumen en los negocios pr\u00f3ximos, participan en las fiestas, transmiten historias y ofrecen a sus hijos la posibilidad de desarrollar una segunda pertenencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"801\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7-801x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8458\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7-801x1024.jpg 801w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7-235x300.jpg 235w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7-768x982.jpg 768w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7-300x384.jpg 300w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.7.jpg 836w\" sizes=\"auto, (max-width: 801px) 100vw, 801px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese v\u00ednculo puede convertirse en algo m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las nuevas formas de trabajo permiten que algunas personas pasen temporadas m\u00e1s largas en el medio rural. La conectividad abre posibilidades antes inexistentes. El turismo cultural, la producci\u00f3n artesanal, los cuidados, los proyectos ambientales y determinadas actividades profesionales pueden generar oportunidades si encuentran respaldo institucional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el primer requisito es que el pueblo contin\u00fae siendo un lugar deseable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y para ello no basta con ofrecer tranquilidad. Un pueblo vivo necesita relaciones, acontecimientos, cultura y ocasiones de encuentro. Necesita que sucedan cosas, aunque sucedan despacio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verano lento no es un verano vac\u00edo. Est\u00e1 lleno de gestos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ma\u00f1ana empieza con el sonido de las persianas. Despu\u00e9s aparecen los pasos que se dirigen a comprar el pan, los saludos que se alargan, la visita al huerto, las conversaciones sobre el calor y esas peque\u00f1as investigaciones vecinales destinadas a averiguar qui\u00e9n ha llegado, cu\u00e1nto tiempo piensa quedarse y si este a\u00f1o ha venido tambi\u00e9n la familia entera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la hora de la siesta, el pueblo parece detenerse. Pero no duerme completamente. Detr\u00e1s de alguna ventana se prepara la actividad de la tarde. Se buscan materiales, se ensayan palabras, se env\u00edan mensajes, se comprueba si falta alguien.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Luego baja el sol y la calle vuelve a abrirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las sillas salen de las casas. Los ni\u00f1os ocupan el espacio con esa autoridad natural que s\u00f3lo poseen los ni\u00f1os. Los mayores observan. Los reci\u00e9n llegados se mezclan con quienes permanecen todo el a\u00f1o. Alguien hace una fotograf\u00eda. Otro graba un peque\u00f1o v\u00eddeo. Y durante un rato la localidad deja de ser un punto diminuto en un mapa de la despoblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se convierte en el centro del mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Permanecer no es quedarse quieto<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante demasiado tiempo se ha asociado la permanencia rural con una actitud conservadora, casi defensiva. Como si querer que un pueblo contin\u00fae existiendo significara oponerse al progreso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada m\u00e1s equivocado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Permanecer exige cambiar constantemente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo hicieron los antepasados cuando adaptaron cultivos, introdujeron herramientas o buscaron trabajos complementarios. Lo hicieron las familias que emigraron, enviaron recursos y mantuvieron las casas. Lo hacen ahora quienes utilizan las redes sociales para difundir actividades, reunir a los ausentes y dar visibilidad a lugares que antes apenas aparec\u00edan en los medios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El reel es un ejemplo de esa modernidad rural. Una escena local, nacida en una peque\u00f1a comunidad, puede viajar a trav\u00e9s de las pantallas y alcanzar a personas dispersas. El pueblo ya no termina en su t\u00e9rmino municipal. Se prolonga all\u00ed donde vive uno de los suyos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una La Parra f\u00edsica, hecha de calles, casas, caminos, eras y paisajes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y existe otra La Parra extendida, formada por quienes la recuerdan desde lejos, quienes regresan cuando pueden y quienes siguen sintiendo como propias las noticias del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las tecnolog\u00edas, tantas veces acusadas de aislar, tambi\u00e9n pueden recomponer comunidades separadas por la emigraci\u00f3n. Una imagen compartida despierta conversaciones, reactiva recuerdos y provoca el deseo de regresar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Mira, est\u00e1n haciendo esto en el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa frase sencilla mantiene abierto el camino de vuelta.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La victoria de lo peque\u00f1o<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez el gran error de nuestra \u00e9poca consista en identificar importancia con tama\u00f1o. Todo debe ser grande: las ciudades, las empresas, los proyectos, los acontecimientos, las audiencias. Lo peque\u00f1o se considera irrelevante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero la vida humana ocurre casi siempre en escalas reducidas. Una familia. Una amistad. Una calle. Una plaza. Un grupo de personas que decide reunirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actividad de un pueblo puede parecer diminuta desde la distancia. Sin embargo, para quienes participan en ella contiene un universo entero. Genera conversaci\u00f3n, pertenencia, autoestima y memoria.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es tambi\u00e9n una forma de decir: estamos aqu\u00ed. No somos un decorado abandonado. No somos solamente la aldea de la que se marcharon nuestros padres. No somos una cifra descendente en el padr\u00f3n. No somos un problema que las administraciones mencionan durante los discursos sobre el reto demogr\u00e1fico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos una comunidad capaz de crear.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa es la verdadera vanidad de La Parra: el orgullo de mostrarse viva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vanidad leg\u00edtima, alejada de la arrogancia. La vanidad de quien limpia su puerta porque espera visitas. La de quien adorna una calle, ensaya una actuaci\u00f3n o prepara una mesa porque considera que su pueblo merece atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los pueblos desaparecen dos veces. Primero, cuando pierden habitantes. Despu\u00e9s, cuando quienes quedan dejan de creer que merece la pena hacer algo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Parra se resiste a esa segunda desaparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras la evite, la primera no ser\u00e1 irreversible.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cuando se apaga la tarde<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al terminar la actividad, las sillas regresan lentamente a las casas. Se recogen los objetos, se comentan los mejores momentos y se repiten las an\u00e9cdotas que quiz\u00e1 ma\u00f1ana ya hayan comenzado a exagerarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los ni\u00f1os contin\u00faan jugando un rato m\u00e1s. Los mayores permanecen sentados, aprovechando el fresco. Las conversaciones se dispersan por las calles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No ha ocurrido nada extraordinario, podr\u00edan decir quienes contemplan el mundo desde la l\u00f3gica de los grandes acontecimientos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"706\" height=\"890\" src=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8457\" srcset=\"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.6.jpg 706w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.6-238x300.jpg 238w, https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/LPV-52.6-300x378.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 706px) 100vw, 706px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, sin embargo, ha ocurrido todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante unas horas, una comunidad se ha reconocido a s\u00ed misma. Ha compartido un tiempo que no estaba gobernado por la prisa, el consumo ni la productividad. Ha creado algo propio y lo ha ofrecido a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso es cultura. Eso es desarrollo local. Eso es lucha contra la despoblaci\u00f3n. Eso es pol\u00edtica en su sentido m\u00e1s antiguo y noble: cuidar la vida com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando la noche termina de asentarse sobre los tejados, el pueblo recupera su silencio. Pero no es el silencio de la muerte. Es el reposo de quien ha cumplido una jornada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ma\u00f1ana se volver\u00e1 a hablar del calor, de las cosechas, de los que han llegado, de los que todav\u00eda faltan y de lo que podr\u00eda organizarse la semana siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque siempre aparece alguien dispuesto a pronunciar nuevamente la frase decisiva:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014\u00bfY si hacemos algo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entonces vuelve a ponerse en marcha esa maquinaria modesta de la voluntad popular. Una maquinaria construida con recuerdos, conversaciones, favores, imaginaci\u00f3n y testarudez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma testarudez de quienes trabajaron aquellas tierras antes que nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma que permiti\u00f3 atravesar \u00e9pocas de escasez, despedidas, emigraciones e inviernos interminables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La misma que ahora afirma, sin proclamas grandilocuentes, que La Parra de las Vegas no acepta el destino que otros han escrito para ella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El verano seguir\u00e1 pasando despacio. Caer\u00e1 la tarde sobre las fachadas. Las cigarras insistir\u00e1n desde los campos. Alguna puerta volver\u00e1 a abrirse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y mientras exista una persona dispuesta a crear un motivo para reunirse, otra que quiera regresar y una tercera que conserve la memoria de quienes estuvieron antes, el pueblo seguir\u00e1 respirando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lento, s\u00ed. Pero vivo. Testarudo. Vanidoso. Y decidido a permanecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un verano lento para que el pueblo siga viviendo La Parra de las Vegas no pretende competir con la velocidad de las ciudades. Su victoria consiste precisamente en otra cosa: conservar el pulso, reconocerse en sus costumbres y demostrar que un pueblo peque\u00f1o puede seguir produciendo convivencia, memoria y creatividad. 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