{"id":728,"date":"2015-07-03T20:09:45","date_gmt":"2015-07-03T20:09:45","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=728"},"modified":"2015-07-03T20:09:45","modified_gmt":"2015-07-03T20:09:45","slug":"la-temeridad-de-opinar-por-felix-ovejero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=728","title":{"rendered":"La temeridad de opinar (por F\u00e9lix Ovejero)"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado&#0160;en <em>El Pa\u00eds-Caffe Reggio<\/em>, <a href=\"http:\/\/www.caffereggio.net\/2015\/07\/03\/la-temeridad-de-opinar-de-felix-ovejero-en-el-pais\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p><strong><em>Somos buenos juzgando las ideas de los dem\u00e1s e imprudentes defendiendo las nuestras pero no debemos olvidar que corremos el riesgo de ser ignorantes e incurrir en prejuicios y descuidos al emitir nuestros juicios<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Seguramente, el lector habr\u00e1 le\u00eddo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que los atentados del 11-M no modificaron el resultado electoral. Es falso. Para saberlo no hace falta acudir a extravagantes fuentes de informaci\u00f3n. Basta con leer, en The Review of Economics and Stadistics,un art\u00edculo publicado en 2011 por Garc\u00eda-Montalvo. Al profesor de la UPF se le ocurri\u00f3 un ingenioso procedimiento para responder a la pregunta que tantas veces nos carcome en la vida: \u201c\u00bfQu\u00e9 habr\u00eda pasado si la vida hubiese seguido otro curso, si el atentado no hubiera sucedido?\u201d Garc\u00eda-Montalvo recurr\u00eda a comparar los votos de unos ciudadanos que no se enteraron de la tragedia, porque todav\u00eda no hab\u00eda sucedido: los votantes por correo. T\u00e9cnicas estad\u00edsticas mediante, para inmunizar sus resultados de la peculiar muestra, el autor conclu\u00eda que, sin el atentado, Zapatero no habr\u00eda ganado.<\/p>\n<p>Esa informaci\u00f3n est\u00e1 a disposici\u00f3n de cualquiera, pero la mercanc\u00eda averiada circula como si no. No es la \u00fanica. Con ligereza leemos a diario cifras sobre coches oficiales, desahucios, inmigrantes, corruptos, diferencias salariales entre sexos o gasto en educaci\u00f3n, que no resisten el menor escrutinio. Sucede, en estos d\u00edas, con la repetida cantinela, carente de avales, seg\u00fan la cual \u201cla inmersi\u00f3n ling\u00fc\u00edstica es un \u00e9xito\u201d.<\/p>\n<p>En el origen de los disparates a veces hay deshonestidad. Se miente a sabiendas. La ignorancia no produce cuentos chinos. Los nacionalistas son particularmente ingeniosos. Transcurri\u00f3 tiempo hasta que algunos mostraron que no hay balanzas en los Estados federales, sentencias de la Haya en favor de las declaraciones unilaterales de independencia o del Constitucional alem\u00e1n para limitar d\u00e9ficits entre l\u00e4nder. Inevitablemente en el origen de tales fabulaciones alguien miente.<\/p>\n<p>De m\u00e1s enjundia es la informaci\u00f3n que, sin reparar, damos por supuesta y que no dispone de otros avales que el temerario sentido com\u00fan. Se percibe, incluso, en art\u00edculos de econom\u00eda en la prensa: todos parecen convincentes. Lo parecen porque, en muchos casos, no difieren del cuento de la lechera: esto lleva a lo otro y lo otro a lo de m\u00e1s all\u00e1. Cada paso parece natural, pero eso no lo hace bueno. Ni es seguro que se produzca el siguiente, que no es el \u00fanico posible y, seguramente, ni siquiera el m\u00e1s probable. Simplemente, as\u00ed visto, nos parece \u201cnatural\u201d, tan natural, y tal falso, como que \u201cel Sol da vueltas en torno a la Tierra\u201d. De tan evidente, se prescinde de avalarlo, sin advertir de que por detr\u00e1s de cada eslab\u00f3n hay tesis discutibles y cuanta m\u00e1s larga la cadena, m\u00e1s en el aire se sostiene el argumento.<\/p>\n<p>Estas circunstancias est\u00e1n en la trastienda de descalificaciones de cient\u00edficos sociales a literatos o \u201cintelectuales p\u00fablicos\u201d que, con frecuencia, asoman en las p\u00e1ginas de opini\u00f3n con impresiones y ocurrencias. Con todo, el riesgo est\u00e1 m\u00e1s extendido. Afecta al art\u00edculo pero, aun m\u00e1s, a ensayos escritos a \u201cla que salga\u201d, que dec\u00eda Unamuno. As\u00ed las cosas, no debemos sorprendernos cuando algunos sugieren colocar el ensayo en las estanter\u00edas de ficci\u00f3n. En Public Intellectuals, Richard Posner recomendaba una serie de estrategias para mitigar los desafueros, entre ellas, la aparici\u00f3n de revistas dedicadas a inventariar desprop\u00f3sitos y miserias de los opinadores. No es mala idea. Tambi\u00e9n cabr\u00eda contemplar una suerte de peri\u00f3dico dedicado a recuperar delirantes predicciones o, m\u00e1s sencillamente, promedios estad\u00edsticos que nos permitieran calibrar si lo que nos parece noticia no lo es tanto, si, en realidad, somos tan raros.<\/p>\n<p>Los ensayos acad\u00e9micos, para disgusto de editores, intentan conjurar los riesgos explicitando su anatom\u00eda argumental o citando investigaciones que proporcionen sost\u00e9n a sus afirmaciones. Desafortunadamente, tales procedimientos no le est\u00e1n concedidos al cl\u00e1sico art\u00edculo. En este g\u00e9nero queda poco m\u00e1s que la probidad de cada cual, la disposici\u00f3n a prevenirnos de nuestras filias, fobias e inercias y a preguntar al que sabe. De ese bien hacer, debe decirse, no faltan ejemplos.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay indicios de que los tiempos cambian y, en ello, tiene bastante que ver los soportes digitales, en los que siempre podemos remitir a (linkear) fuentes y la extensi\u00f3n de los escritos no es el problema esencial. Podemos y debemos, aunque solo sea por la competencia de blogs (Nada es gratis, Politikon, No hay derecho, por citar algunos conocidos) en los que investigadores acuden a resultados disponibles para terciar en asuntos terrenales y, alguna que otra vez, para mostrar las trampas del opinador. Por ese camino, de grado o de fuerza, las p\u00e1ginas de los peri\u00f3dicos se han abierto a acad\u00e9micos que nos recuerdan que hay saber p\u00fablico sobre esos asuntos en los que opinamos sin red, como quien inaugura el mundo.<\/p>\n<p>Justo es reconocer que, a ratos, cuando pisan esos terrenos, muchos investigadores se lanzan a opinar alegremente con ocurrencias desprovistas de realismo (o aplicando sin cautela conjeturas de alcance limitado) que, en comparaci\u00f3n, convierten en demostraciones matem\u00e1ticas el proceder del articulista cl\u00e1sico, con instinto bien sedimentado despu\u00e9s de a\u00f1os en lodazales pol\u00edticos. Y es que tampoco ellos \u2014y acaso ellos menos que nadie\u2014 est\u00e1n exentos de conocidos sesgos que llevan a solo atender informaciones que confirman nuestras tesis e ignorar las incompatibles. En realidad, los sesgos tambi\u00e9n se encuentran en la investigaci\u00f3n seria, solo que all\u00ed hay mecanismos de correcci\u00f3n: la cr\u00edtica p\u00fablica amparada en la vocaci\u00f3n general de derrumbar las opiniones ajenas. Somos buenos juzgando las ideas de los dem\u00e1s e imprudentes defendiendo las nuestras. Lo que importa es que, al final, la disposici\u00f3n compartida a ver la paja del ojo ajeno e ignorar la viga en el propio, bien organizada, enfila en la senda de conocimiento. En la ciencia opera un saludable fuego cruzado que obliga a todos a estar alerta.<\/p>\n<p>No eran esos los terrenos habituales del periodismo tradicional. Hasta ahora. La existencia de un conocimiento acumulado (en revistas especializadas que los investigadores est\u00e1n en condiciones de poner en manos de todos) el acceso directo e inmediato a fuentes confiables, la aparici\u00f3n de blogs especializados, la posibilidad de distribuir r\u00e1pidamente errores y enmiendas, incluso la propia decantaci\u00f3n de la fiabilidad de los medios, como resultado no pretendido del saber de todos, eso que se da en llamar \u201cinteligencia colectiva\u201d, que muestra que personas discretamente inteligentes al actuar colectivamente producen resultados inteligentes, incluso, en ocasiones, m\u00e1s inteligentes que los que proporcionan los profesionales, hacen pensar que se est\u00e1n urdiendo los mimbres de las nuevas maneras.<\/p>\n<p>No es inmediato. En el entretanto, habr\u00e1 que seguir previni\u00e9ndonos contra el peor de nosotros mismos, sin ignorar que acabaremos por incurrir en ignorancias, prejuicios y descuidos. Seguramente, tambi\u00e9n en este art\u00edculo.<\/p>\n<p><strong>F\u00e9lix Ovejero<\/strong>&#0160;es profesor de la Universidad de Barcelona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado&#0160;en El Pa\u00eds-Caffe Reggio, aqu\u00ed) Somos buenos juzgando las ideas de los dem\u00e1s e imprudentes defendiendo las nuestras pero no debemos olvidar que corremos el riesgo de ser ignorantes e incurrir en prejuicios y descuidos al emitir nuestros juicios Seguramente, el lector habr\u00e1 le\u00eddo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n que los atentados del 11-M no&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","footnotes":""},"categories":[2,10,4,14,5,6,15,16,8,19,21,22,25],"tags":[],"class_list":["post-728","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-comunicacion","category-cultura","category-economia","category-educacion","category-historia","category-pensamiento-politico","category-politica","category-sociedad","category-sociedad-de-la-informacion","category-tic-y-sociedad-del-conocimiento","category-web-tecnologia","category-weblogs"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - 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