{"id":672,"date":"2015-08-02T12:33:37","date_gmt":"2015-08-02T12:33:37","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=672"},"modified":"2015-08-02T12:33:37","modified_gmt":"2015-08-02T12:33:37","slug":"como-hemos-llegado-hasta-aqui-por-fernando-luengo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=672","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo hemos llegado hasta aqu\u00ed? (por Fernando Luengo)"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado&#0160;en <em>P\u00fablico-Caffe Reggio<\/em>, <a href=\"http:\/\/www.caffereggio.net\/2015\/08\/02\/como-hemos-llegado-hasta-aqui-de-fernando-luengo-en-publico\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p>Disponer de un buen diagn\u00f3stico sobre la naturaleza de la crisis es la br\u00fajula que nos permitir\u00e1 calibrar la envergadura de los desaf\u00edos que tendr\u00e1 que enfrentar una pol\u00edtica econ\u00f3mica al servicio de la mayor\u00eda social.<\/p>\n<p>El poder, con la generosa cobertura del mainstream acad\u00e9mico tiene uno. El aumento de los costes laborales, el despilfarro de las administraciones p\u00fablicas y el sobreendeudamiento de las econom\u00edas perif\u00e9ricas habr\u00eda sido el principal factor desestabilizador, sino el \u00fanico, de la Uni\u00f3n Europa y, principalmente, de la zona euro; cabe a\u00f1adir otros factores que tambi\u00e9n se encuentran en la l\u00f3gica convencional: una uni\u00f3n monetaria insuficiente o deficientemente dise\u00f1ada, la asunci\u00f3n de riesgos excesivos o la desmedida ambici\u00f3n de los algunos de los actores que han operado en los mercados financieros.<\/p>\n<p>Mi respuesta es bien diferente y parte de la existencia de diferentes crisis (en plural) que se superponen y se refuerzan; crisis con una dimensi\u00f3n econ\u00f3mica, pero que tambi\u00e9n presenta un componente institucional, social, pol\u00edtico y ecol\u00f3gico. En suma, crisis complejas por la diversidad de factores en presencia que la explican y por el calado estructural de los mismos.<\/p>\n<p>El colapso financiero que convulsion\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de la pasada d\u00e9cada, primero en Estados Unidos y a continuaci\u00f3n en el resto del mundo capitalista desarrollado, representa el descarrilamiento de una locomotora econ\u00f3mica cuyo motor y principal combustible fue la deuda, que, por definici\u00f3n y como qued\u00f3 dram\u00e1ticamente de manifiesto con la implosi\u00f3n financiera, no pod\u00eda expandirse indefinidamente.<\/p>\n<p>Esa econom\u00eda alimentada por crecientes dosis de endeudamiento \u2013no est\u00e1 de m\u00e1s en este punto subrayar que fue el sector privado y no el p\u00fablico quien estuvo a la cabeza de este proceso- fue posible gracias a un conjunto de factores entre los que procede destacar cuatro.<\/p>\n<p>En primer lugar, el estancamiento salarial y el descuelgue de los salarios de la evoluci\u00f3n seguida por la productividad del trabajo, lo que implic\u00f3 que la parte de los ingresos de naturaleza salarial en el producto interior bruto (PIB) se redujera tendencialmente. El efecto contractivo de este proceso sobre la demanda agregada \u2013directamente, por la relaci\u00f3n entre salarios y consumo privado, e indirectamente, merced al impacto positivo del gasto salarial sobre las expectativas de inversi\u00f3n- se compens\u00f3 con una r\u00e1pida expansi\u00f3n del cr\u00e9dito. Asimismo, la \u201crepresi\u00f3n salarial\u201d favoreci\u00f3 la aplicaci\u00f3n de pol\u00edticas mercantilistas que situaban al sector exportador en el centro del crecimiento econ\u00f3mico. Otra de las consecuencias de esa deriva salarial fue el aumento de la desigualdad, lo que dio lugar a una creciente concentraci\u00f3n del ingreso y de la riqueza en grupos cuyos intereses se encontraban anclados en la industria financiera, contribuyendo de manera decisiva a su impulso.<\/p>\n<p>En segundo lugar, desempe\u00f1\u00f3 un papel crucial en la gestaci\u00f3n de la crisis lo que algunos economistas han denominado \u201cfinanciarizaci\u00f3n\u201d de los procesos econ\u00f3micos. Es elocuente comprobar, en este sentido, que las magnitudes financieras \u2013por ejemplo, las transacciones en los mercados de divisas, la titulizaci\u00f3n o las operaciones con derivados- crecieron mucho m\u00e1s deprisa que el PIB, la producci\u00f3n industrial, la formaci\u00f3n bruta de capital, el comercio exterior o las inversiones extranjeras directas.<\/p>\n<p>Pero, por significativa que sea esta distancia entre los \u00e1mbitos financiero y productivo, lo m\u00e1s relevante es que el crecimiento desbordante de las finanzas ha alimentado un circuito donde encontramos actores, productos y mercados en los que priman los intereses y las l\u00f3gicas estrictamente financieros, el corto plazo, la volatilidad, el riesgo y los rendimientos elevados. No s\u00f3lo hemos asistido a la hipertrofia del sector financiero, tambi\u00e9n segmentos estrat\u00e9gicos de la industria y del comercio han quedado atrapados y sometidos a esta din\u00e1mica financiarizada. Empresas \u2013grandes, sobre todo- que han acumulado enormes cantidades de deuda en sus balances, que han invertido cantidades asimismo sustanciales en los mercados financieros, que han retribuido generosamente a los grandes accionistas de sus consejos de administraci\u00f3n y que han creado una estructura de est\u00edmulos para sus directivos en funci\u00f3n de los resultados financieros de la firma. Ello ha condicionado de manera decisiva las pol\u00edticas empresariales, por ejemplo, en materia distribuci\u00f3n de las inversiones, reparto de los beneficios, fusiones con otras firmas o ajustes de plantillas.<\/p>\n<p>En tercer lugar, las asimetr\u00edas productivas existentes dentro de la UE, con su correspondiente proyecci\u00f3n en los intercambios comerciales, ha estado en el origen de la expansi\u00f3n de la econom\u00eda de la deuda. Dichas asimetr\u00edas ponen de manifiesto la incapacidad del proyecto comunitario de culminar con \u00e9xito uno de los objetivos que, al menos en teor\u00eda, lo justificaban y legitimaban: la convergencia y las ventajas que, sobre todo, obtendr\u00edan las econom\u00edas m\u00e1s rezagadas.<\/p>\n<p>Las divergencias en las especializaciones productivas y en los contenidos tecnol\u00f3gicos de las mismas situaban a las econom\u00edas comunitarias en muy desiguales condiciones de beneficiarse del mercado \u00fanico. El l\u00f3gico corolario de esa desigualdad en el potencial competitivo de las econom\u00edas fue que algunas, la alemana especialmente, lograron posiciones superavitarias en sus balanzas por cuenta corriente, mientras que otras, Espa\u00f1a y el resto de las perif\u00e9ricas, cosecharon cuantiosos d\u00e9ficits. Posiciones acreedores, unas, y deudoras, otras, que han alimentado el circuito del cr\u00e9dito transfronterizo Norte-Sur.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, la creaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Econ\u00f3mica y Monetaria (UEM) se convirti\u00f3 en un factor adicional de perturbaci\u00f3n, reforzando y agravando los anteriores. La moneda \u00fanica consolid\u00f3 el libre movimiento de capitales, eliminando las barreras que lo dificultaban y reduciendo de manera sustancial los tipos de inter\u00e9s, en un contexto, como acabamos de ver, de acusadas y crecientes disparidades productivas, tecnol\u00f3gicas y comerciales. Pero el dise\u00f1o institucional que vertebr\u00f3 el euro no pod\u00eda gestionar y mucho menos corregir los inevitables desequilibrios que acompa\u00f1ar\u00edan la integraci\u00f3n monetaria.<\/p>\n<p>De cualquier modo, no se trata s\u00f3lo de un d\u00e9ficit o una carencia institucional \u2013por ejemplo, el limitado y sesgado papel dispensado al Banco Central Europeo, la inexistencia de una verdadera hacienda comunitaria o la ausencia de dispositivos correctores de los super\u00e1vits comerciales cr\u00f3nicos-, sino de un proyecto de integraci\u00f3n econ\u00f3mica subordinado a los intereses de la industria financiera, las econom\u00edas con mayor potencial competitivo y las grandes corporaciones nacionales y transnacionales, que operan tanto en el sector industrial como en la agroindustria y los servicios.<\/p>\n<p>Sin pretender presentar una relaci\u00f3n exhaustiva y mucho menos excluyente de los factores que explican la emergencia de la econom\u00eda de la deuda, primero, y su implosi\u00f3n, despu\u00e9s, me parece que en los que acabo de enumerar se encuentran algunos de los que contribuyen a captar la naturaleza m\u00e1s profunda, y quiz\u00e1 menos visible, de la crisis.<\/p>\n<p>Es claro, con todo, que una visi\u00f3n cabal de la misma obliga a abrir el foco para integrar otros aspectos que acaso no est\u00e9n en el origen inmediato del actual desorden financiero pero que nos devuelven la imagen de una din\u00e1mica econ\u00f3mica enfrentada a l\u00edmites y contradicciones crecientes. Conscientes de que aqu\u00ed tan s\u00f3lo cabe acercarse a estos problemas con trazo grueso, y por eso mismo insuficiente, mencionar\u00e9 al menos la crisis de sustentabilidad de los modelos productivos, de los patrones de consumo y de la arquitectura de las ciudades, la utilizaci\u00f3n depredadora de los recursos naturales y materiales no renovables, la acumulaci\u00f3n de residuos no degradables y el conjunto de efectos negativos asociados al cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Con esa misma perspectiva, hay que tomar nota de la imparable oligopolizaci\u00f3n de las estructuras empresariales con el resultado de que una minor\u00eda situada en la c\u00faspide de esa estructura, con tupidas y complejas conexiones que refuerzan y preservan sus intereses, en connivencia con las elites pol\u00edticas, controla los resortes fundamentales del engranaje econ\u00f3mico, los recursos naturales, la producci\u00f3n, las redes de distribuci\u00f3n comercial, el comercio internacional y las finanzas; poder que la globalizaci\u00f3n de los mercados, la internacionalizaci\u00f3n de las cadenas de creaci\u00f3n de valor y la financiarizaci\u00f3n de los procesos econ\u00f3micos ha acrecentado. Los mercados y los actores que operan en ellos en condiciones privilegiadas no s\u00f3lo han limitado la capacidad reguladora de los estados nacionales, sino que, en paralelo, han facilitado la ocupaci\u00f3n de los espacios p\u00fablicos por parte de los grupos econ\u00f3micos.<\/p>\n<p>Rep\u00e1rese, finalmente, en la problem\u00e1tica asociada a la econom\u00eda de los cuidados. Por un lado, la configuraci\u00f3n de la pir\u00e1mide poblacional revela el inevitable envejecimiento de una poblaci\u00f3n que tiene una mayor esperanza de vida y que, fuera de los circuitos productivos, necesita que la sociedad comprometa los recursos necesarios para llevar una existencia digna; la financiaci\u00f3n de esos cuidados ha abierto un debate de gran enjundia al poner sobre la mesa los principios de sostenibilidad de las pensiones y de solidaridad intergeneracional. Muy relacionado con este debate, aunque tambi\u00e9n lo trasciende, se encuentra el papel de las mujeres en los trabajos reproductivos y asistenciales. Su incorporaci\u00f3n a todos los niveles educativos y su inserci\u00f3n en el mercado laboral cuestiona de ra\u00edz la divisi\u00f3n sexual del trabajo y su papel como ej\u00e9rcito de reserva. Por un lado exige un cambio igualitario en el reparto de los trabajos reproductivos entre mujeres y hombres, por otro, pone en primer plano la necesidad de que se ofrezcan servicios desde el \u00e1mbito p\u00fablico, lo que obliga a que las administraciones asuman una parte de esas tareas, y se regulen de forma justa los derechos laborales de las personas asalariadas que prestan en ocasiones esos servicios.<\/p>\n<p>Si se acepta la interpretaci\u00f3n que, sucintamente, acabo de desbrozar, hay que convenir que el mar de fondo de la actual crisis econ\u00f3mica es el resultado de la convergencia de un conjunto de desequilibrios estructurales y fracturas sist\u00e9micas. Esta es la problem\u00e1tica que tendr\u00edan que haber encarado los gobiernos y la troika comunitaria.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s lejos de la realidad. Las pol\u00edticas implementadas, inspiradas en un diagn\u00f3stico err\u00f3neo y capturadas por los intereses de los grupos dominantes, ofrecen, en t\u00e9rminos generales, unos resultados decepcionantes. Los objetivos que constitu\u00edan el nudo gordiano de la intervenci\u00f3n gubernamental y de los responsables comunitarios no se han conseguido o se han alcanzado en una m\u00ednima parte, y en aspectos muy importantes la situaci\u00f3n ha empeorado: la recuperaci\u00f3n actual es, a todas luces, fr\u00e1gil e inestable. El desempleo ha alcanzado cotas hist\u00f3ricas y el poco empleo que se ha creado es en gran medida precario y de poca calidad, los salarios de la mayor parte de los trabajadores han perdido capacidad adquisitiva, la deuda p\u00fablica contin\u00faa su progresi\u00f3n alcista, los bancos no han restablecido los circuitos de cr\u00e9dito a empresas y familias, y la deuda privada y p\u00fablica contin\u00faa en cotas muy elevadas.<\/p>\n<p>Adicionalmente, lo que antes he denominado como desequilibrios estructurales y fracturas sist\u00e9micas, bien por acci\u00f3n bien por omisi\u00f3n, lejos de encontrar un cauce de soluci\u00f3n, se han agravado: la desigualdad y la fractura social han alcanzado cotas hist\u00f3ricas, la debilidad productiva de nuestra econom\u00eda \u2013y de las meridionales- con respecto a las del norte se ha acentuado, el reino de las finanzas contin\u00faa b\u00e1sicamente intacto y el redise\u00f1o institucional de la UEM ha quedado atrapado y supeditado a los intereses de la gran banca, de las oligarqu\u00edas del norte y del sur y de la econom\u00eda alemana. Aquellos asuntos concernientes con la regulaci\u00f3n de los mercados, la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica y la dimensi\u00f3n de g\u00e9nero han quedado fuera de la agenda pol\u00edtica, o se abordan con criterios mercantiles.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, en estos a\u00f1os se ha llevado a cabo una implacable acci\u00f3n pol\u00edtica encaminada a socializar los costes de la crisis econ\u00f3mica entre la mayor\u00eda social, protegiendo los intereses de los grandes acreedores y deudores, de las elites pol\u00edticas y econ\u00f3micas y de las econom\u00edas m\u00e1s ricas. Pero no s\u00f3lo eso, las medidas adoptadas por los gobiernos y la troika, y la reestructuraci\u00f3n de los mercados que se ha operado en estos a\u00f1os, est\u00e1n colocando los cimientos de un nuevo capitalismo y tambi\u00e9n de una nueva Europa. Rotos los consensos y desbordados o eliminados los diques de contenci\u00f3n institucional, emerge un capitalismo de naturaleza b\u00e1sicamente confiscatoria, crecientemente olig\u00e1rquico y profundamente anti democr\u00e1tico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado&#0160;en P\u00fablico-Caffe Reggio, aqu\u00ed) Disponer de un buen diagn\u00f3stico sobre la naturaleza de la crisis es la br\u00fajula que nos permitir\u00e1 calibrar la envergadura de los desaf\u00edos que tendr\u00e1 que enfrentar una pol\u00edtica econ\u00f3mica al servicio de la mayor\u00eda social. El poder, con la generosa cobertura del mainstream acad\u00e9mico tiene uno. 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