{"id":5448,"date":"2010-04-14T00:07:56","date_gmt":"2010-04-14T00:07:56","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=5448"},"modified":"2010-04-14T00:07:56","modified_gmt":"2010-04-14T00:07:56","slug":"los-espanoles-que-amaban-las-tramas-negras-por-rosa-maria-artal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=5448","title":{"rendered":"Los espa\u00f1oles que amaban las tramas negras (por Rosa Mar\u00eda Artal)"},"content":{"rendered":"<p><strong>ROSA MAR\u00cdA ARTAL<\/strong> <em><\/em>(Publicado en <em>El Pa<span style=\"FONT-FAMILY: &#39;Times New Roman&#39;; FONT-SIZE: 12pt; mso-fareast-font-family: &#39;Times New Roman&#39;; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">\u00ed<\/span>s<\/em>, <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/opinion\/espanoles\/amaban\/tramas\/negras\/elpepuopi\/20100412elpepiopi_5\/Tes\">aqu<span style=\"FONT-FAMILY: &#39;Times New Roman&#39;; FONT-SIZE: 12pt; mso-fareast-font-family: &#39;Times New Roman&#39;; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">\u00ed<\/span><\/a>)<\/p>\n<p>No, Espa\u00f1a no es Suecia. El curtido periodista Mikael Blomkvist andar\u00eda en la tesitura de eludir un ERE y a sus revelaciones se le opondr\u00edan declaraciones disolventes. Y Lisbeth Salander trabajar\u00eda de becaria, reparando ordenadores en un servicio t\u00e9cnico y, a lo sumo, escribir\u00eda un <em>blog<\/em> <em>encriptado.<\/em><\/p>\n<div class=\"info_complementa\">\n<div class=\"listado_despiece\">\n<ul>\n<span style=\"FONT-FAMILY: ; FONT-SIZE: 13px\"><\/span><\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"listado_hermanas\">\n<ul>\n<span style=\"FONT-FAMILY: ; FONT-SIZE: 13px\"><\/span><\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"otros_webs\">\n<h3><span style=\"FONT-FAMILY: ; FONT-SIZE: 12px\"><span style=\"FONT-FAMILY: ; FONT-SIZE: 13px\">La noticia en otros webs<\/span><\/span><\/h3>\n<ul>\n<li><a href=\"http:\/\/www.typepad.com\/archivo\/buscando.html?query=Los espa\u00f1oles que amaban las tramas negras&amp;donde=enotros&amp;idioma=es\" rel=\"nofollow\">webs en espa\u00f1ol<\/a>\n<li><a href=\"http:\/\/www.typepad.com\/archivo\/buscando.html?query=Los espa\u00f1oles que amaban las tramas negras&amp;donde=enotros&amp;idioma=nes\" rel=\"nofollow\">en otros idiomas<\/a> <\/li>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"info_complementa\">\n<div class=\"dato_generico\">\n<p><em>Los &#39;casos G\u00fcrtel, Matas, Garz\u00f3n&#39; y otros igualan, o superan, la ficci\u00f3n m\u00e1s dura del escritor m\u00e1s amargo<\/em><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>La trilog\u00eda <em>Millenium<\/em>, de Stieg Larsson, ha vendido en Espa\u00f1a casi tres millones de ejemplares, y, a su calor, se ha revitalizado la novela negra. Corrupciones, cr\u00edmenes, abusos de poder, espionaje, todos los resortes de la sinraz\u00f3n y la maldad humana, h\u00e9roes justicieros agobiados de impedimentos, atrapan a un lector que vibra con sus avatares. Pues bien, lo que est\u00e1 sucediendo en Espa\u00f1a -desde G\u00fcrtel a Mallorca, pasando por Madrid, Valencia y los s\u00f3tanos de la justicia- constituir\u00eda un \u00e9xito de ventas arrasador si fuera llevado a la ficci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n de emular a Larsson asalta a cualquier escritor. No en vano, la novela negra sueca naci\u00f3 -ya en los a\u00f1os sesenta- para ejercer una cr\u00edtica moral, no s\u00f3lo para entretener. Obedec\u00eda -y obedece- al desacuerdo con los recortes al Estado del bienestar n\u00f3rdico, ese que, ni en su perfil m\u00e1s empobrecido, ha llegado a conocer Espa\u00f1a. Los n\u00f3rdicos poseen un poderoso esp\u00edritu ciudadano que acostumbra a denunciar las imperfecciones del sistema para corregirlas. No, Espa\u00f1a no es Suecia.<\/p>\n<p>Todo argumento precisa un marco donde desarrollarse. Imaginemos, pues, un pa\u00eds que padeci\u00f3 un golpe de Estado y una feroz Guerra Civil, seguidos de 40 a\u00f1os de dictadura castradora. Luego, vivi\u00f3 una transici\u00f3n a la democracia como manto reparador y manta ocultadora, y una tard\u00eda explosi\u00f3n econ\u00f3mica enraizada en la caspa y el fango.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n nos sit\u00faa ante un enriquecimiento s\u00fabito del pa\u00eds en las cifras macroecon\u00f3micas y en unos cuantos bolsillos particulares. Lo posibilita una ley del suelo <em>ultraliberalizadora,<\/em> que puebla la tierra de ladrillos, arranca \u00e1rboles y siembra c\u00e9sped artificial en lucrativos campos de golf sedientos de agua de riego y boca. Y se deslizan comisiones bajo mano a esas corporaciones p\u00fablicas que recalifican suelos y autorizan obras. Amparadas en una deficiente ley de financiaci\u00f3n de partidos y entidades locales y, especialmente, en la alabada picaresca espa\u00f1ola que todo lo perdona.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos una organizaci\u00f3n administrativa anclada casi en el siglo XIX, plagada de errores y despilfarro, y un clientelismo pol\u00edtico de bolsa llena y manga ancha que otorga favores para cualquier posible acto ejecutivo a realizar.<\/p>\n<p>Y pasemos al argumento. A un par de atildados y burdos personajes de la m\u00e1s t\u00f3pica escenograf\u00eda espa\u00f1ola -pelo engominado el uno, bigote ascendente el otro-, que, a punta de pistola o con agasajos desmedidos, corrompen <em>-presuntamente<\/em>&#8211; a unos pol\u00edticos ataviados con la patente de corso de la soberbia. Autom\u00f3viles de m\u00e1s de 30.000 euros, relojes de 2.400, maletas de Loewe, bolsos de Louis Vuitton, trajes de Milano, viajes, hoteles de lujo, juguetes para los ni\u00f1os, las secretarias&#8230; Y sobres, muchos sobres, morados. Y la firma del contrato al amigo generoso. Y valijas que vuelan a para\u00edsos fiscales con m\u00e1s millones de los que se invierten en algunos servicios b\u00e1sicos. El duro trabajo que mucha gente ha entregado a los impuestos acaba en bolsillos privados.<\/p>\n<p>Campa\u00f1as que se presupuestan y no se realizan, fundaciones fantasma, esp\u00edas&#8230; Y palacetes decorados con cari\u00e1tides y angelotes. Y escobillas de v\u00e1ter de 300 euros. Y cuentas que se engrosan multiplicando por decenas y centenas los ingresos legalmente recibidos. Org\u00edas de putas de alta gama e, incluso, un alcalde asesinado al albur de trapicheos urban\u00edsticos a orillas del c\u00e1lido Mediterr\u00e1neo. Y parcas dimisiones. Y ni un reconocimiento de culpa pol\u00edtica. Y la justicia enredada en las hojas de r\u00e1bano de la letra de la ley o la subjetividad de los afectos.<\/p>\n<p>El espa\u00f1ol degusta la trama, ofrecida con todo detalle por los medios informativos, como la ficci\u00f3n de una novela. Pero hay m\u00e1s: la corrupci\u00f3n compite llamando su atenci\u00f3n -y no por casualidad- con un magistrado llevado a juicio por investigar aquel franquismo de los or\u00edgenes de la historia en su primer cap\u00edtulo. Porque otro magistrado instructor -ah\u00edto de <em>presunta vendetta-,<\/em> con el benepl\u00e1cito de tribunales superiores, presta o\u00eddos a organizaciones ultraderechistas vinculadas, precisamente, a la defensa del pecado original de nuestra tierra.<\/p>\n<p>Esta novela negra causa esc\u00e1ndalo m\u00e1s all\u00e1 de los Pirineos. Y es le\u00edda con pasi\u00f3n, asco y verg\u00fcenza. Nosotros cerramos el libro y lo aparcamos en la estanter\u00eda. Para vivir en nuestros sueldos precarios y amenazados, en los desequilibrios sociales, en las carencias organizativas. Mikael y Lisbeth han sido anulados por el sistema y por la <em>neolengua<\/em> que trivializa informaci\u00f3n, formaci\u00f3n y entretenimiento, para infantilizar a la sociedad y suprimir el pensamiento cr\u00edtico, si alg\u00fan d\u00eda lo tuvimos.<\/p>\n<p>Muchos espa\u00f1oles empiezan a so\u00f1ar, sin embargo, con una cerilla y un bid\u00f3n de gasolina, como gota de azahar apaciguadora de la expedita <em>autojusticia.<\/em> En esta Espa\u00f1a nuestra de relajamiento \u00e9tico, ciudadanos an\u00f3nimos caminan con sus historias de atropellos impunes, ideando c\u00f3mo canalizar su c\u00f3lera y con un mechero en el bolsillo. Ning\u00fan poder deber\u00eda subestimar el hartazgo social, como ha demostrado la historia. P\u00e1ginas torcidas de un libro vivido aguardan regeneraci\u00f3n y desenlaces limpios.<\/p>\n<div class=\"limpiar\"><\/div>\n<div class=\"presentacion\">\n<p><em><strong>Rosa Mar\u00eda Artal<\/strong> es periodista y escritora.<\/em><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROSA MAR\u00cdA ARTAL (Publicado en El Pa\u00eds, aqu\u00ed) No, Espa\u00f1a no es Suecia. El curtido periodista Mikael Blomkvist andar\u00eda en la tesitura de eludir un ERE y a sus revelaciones se le opondr\u00edan declaraciones disolventes. 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