{"id":5097,"date":"2010-08-29T12:44:01","date_gmt":"2010-08-29T12:44:01","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=5097"},"modified":"2010-08-29T12:44:01","modified_gmt":"2010-08-29T12:44:01","slug":"el-alacran-de-fray-gomez-por-pedro-j-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=5097","title":{"rendered":"El alacr\u00e1n de fray G\u00f3mez (por Pedro J. Ram\u00edrez)"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado en <em>El Mundo-Reggio\u00b4s<\/em>, <a href=\"http:\/\/elcomentario.tv\/reggio\/el-alacran-de-fray-gomez-de-pedro-j-ramirez-en-el-mundo\/29\/08\/2010\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<h2>La carta del director<\/h2>\n<p><em>Este es el texto de la llamada \u00abConferencia Magistral\u00bb pronunciada por el director de EL MUNDO el pasado jueves con motivo de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima.<\/em><\/p>\n<p>Quiero ante todo expresar mi inmensa gratitud por este honor acad\u00e9mico que viene de una de las universidades m\u00e1s prestigiosas de Am\u00e9rica Latina, fundada bajo el patron\u00edmico de un espa\u00f1ol universal como Ignacio de Loyola y caracterizada, adem\u00e1s, por su compromiso de impulsar la actividad de los emprendedores en todos los \u00f3rdenes de la vida.<\/p>\n<p>No pueden ustedes imaginar la \u00edntima satisfacci\u00f3n que una distinci\u00f3n as\u00ed, otorgada en un lugar remoto por un grupo de personas a las que no conoc\u00eda hasta ahora, supone para alguien que ha hecho del periodismo una manera de vivir pero que siempre ha procurado mantenerse al margen del circuito de galardones, agasajos y otras recompensas banales producto de ese colegueo del hoy yo te premio a ti, ma\u00f1ana t\u00fa me premias a m\u00ed.<\/p>\n<p>El que mi trabajo, mi trayectoria profesional, ahora que acabo de cumplir 30 a\u00f1os dirigiendo peri\u00f3dicos de \u00e1mbito nacional en Espa\u00f1a, o mis art\u00edculos dominicales, publicados primero en <em>ABC<\/em>, luego en <em>Diario 16<\/em> y desde que lo fundamos en 1989 en EL MUNDO, puedan tener un significado, no digamos un valor, para ustedes me llena de orgullo y colma todos mis deseos de utilidad y trascendencia.<\/p>\n<p>Pero adem\u00e1s este doctorado que ustedes me otorgan lleva aparejado un premio accesorio que para m\u00ed es al mismo tiempo una oportunidad y un maravilloso encargo del destino: la ocasi\u00f3n de conocer Per\u00fa. Es imposible que sean conscientes del lugar que su pa\u00eds ha ocupado siempre en mis fantas\u00edas como el m\u00edtico imperio de los adoradores del Sol, el escenario de los lances m\u00e1s terribles y grandiosos de la llamada historia de la Conquista y el para\u00edso terrenal fecundado por los dones de la diversidad y el mestizaje. Y es imposible que puedan darse cuenta de la ilusi\u00f3n con que mi familia y yo hemos emprendido este viaje de verificaci\u00f3n de todos esos sue\u00f1os y de b\u00fasqueda de la huella de una identidad compartida, justo en este 2010 en que se cumplen 300 a\u00f1os de la muerte en Lima del Virrey Manuel Oms de Santa Pau y en el que una persona tan importante en mi vida como \u00c1gatha Ruiz de la Prada ha heredado, despu\u00e9s de una larga batalla legal en defensa de los derechos de la mujer, el t\u00edtulo nobiliario de Marqu\u00e9s de Casteldosr\u00edus que se le otorg\u00f3 a \u00e9l.<\/p>\n<p>Gracias al generoso asesoramiento de nuestro amigo el profesor Mart\u00edn Santiv\u00e1\u00f1ez he podido ir prepar\u00e1ndome durante los \u00faltimos d\u00edas para esta inmersi\u00f3n a trav\u00e9s de algunas lecturas, tan estrat\u00e9gicamente bien escogidas que no han hecho sino aumentar mi ansiedad, expectaci\u00f3n y anhelo ante la visita. He descubierto la prosa deslumbrante de Riva Ag\u00fcero, la consistencia del pensamiento hist\u00f3rico e historiogr\u00e1fico de Basadre y la magia entra\u00f1able y pintoresca, pero con un trasfondo muy especial de ingenio y agudeza, de las <em>Tradiciones peruanas<\/em> de Ricardo Palma.<\/p>\n<p>De hecho, ha sido al picotear por esa antolog\u00eda de historias verdaderas o inventadas fruto del acervo popular, gui\u00e1ndome por el magnetismo de los temas, la sonoridad de los t\u00edtulos o el mero albur de abrir al azar un libro con la alta probabilidad de que cualquier p\u00e1gina te depare peque\u00f1as briznas de talento natural; ha sido, como digo, en apenas cuartilla y media de esas <em>Tradiciones peruanas<\/em> donde de repente he descubierto que estaba ya sintetizado cuanto quer\u00eda decirles hoy sobre la forma en que yo concibo el periodismo, la funci\u00f3n social de la prensa y el propio futuro de los medios de comunicaci\u00f3n. Y que ya no me quedaba otra tarea sino la de descodificar los mensajes profundos de una historia sencilla.<\/p>\n<p>No ser\u00e9 yo quien les cuente a ustedes la deliciosa peripecia de <em>El alacr\u00e1n de fray G\u00f3mez<\/em>, pero tal vez pueda interesarles conocer las reflexiones que su lectura han provocado en un racionalista como yo que comparte el escepticismo de Don Quijote cuando advierte que \u00ablos milagros, Sancho, son cosas que suceden rara vez\u00bb e incluso el distanciamiento burl\u00f3n de Gibbon cuando subraya que cada generaci\u00f3n de cronistas sacros siempre da testimonio de los milagros acaecidos en el pasado y nunca de los que supuestamente suceden de forma contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>En primer lugar les dir\u00e9 que muchas veces me han preguntado por qu\u00e9 -es decir para qu\u00e9- he querido ser periodista y que a partir de ahora contestar\u00e9 poniendo como ejemplo el caso de este fraile que ejerc\u00eda de refitolero en el convento de los Padres Ser\u00e1ficos de Lima. Yo nac\u00ed en Logro\u00f1o, la capital del vino de Rioja, una agradable capital de provincias espa\u00f1ola sin especial tradici\u00f3n ni vida period\u00edstica. En mi familia no hab\u00eda ning\u00fan antecedente y el r\u00edgido entorno de la dictadura franquista era el vivero menos adecuado para que germinaran vocaciones informativas. Pero desde muy joven, yo creo que a\u00fan llevaba pantalones cortos, lo tuve muy claro. Era como si hubiera escrito en la primera p\u00e1gina de un cuaderno escolar las cuatro palabras con que Camilo Jos\u00e9 Cela resumi\u00f3 su determinaci\u00f3n en el momento de ponerse a escribir su poderosa y precoz <em>Familia de Pascual Duarte<\/em>: \u00abSe acab\u00f3 el divagar\u00bb.<\/p>\n<p>Yo quer\u00eda ser periodista porque quer\u00eda contribuir a moldear la sociedad de mi tiempo no a trav\u00e9s del poder sino de la influencia. Hasta ahora la representaci\u00f3n m\u00e1s aproximada de lo que esto significa quedaba resumida para m\u00ed en una escena de una pel\u00edcula cl\u00e1sica de Hollywood titulada <em>Deadline America<\/em> en la que el director de un peri\u00f3dico al borde del cierre por razones econ\u00f3micas se encuentra al llegar a su despacho a una viejecita que lleva varias horas esper\u00e1ndole, sentada en una silla. Es la madre de una chica asesinada por la mafia local que le trae el diario de la v\u00edctima con las pruebas que pueden llevar a personas muy importantes a la c\u00e1rcel. Cuando el director, interpretado por Humphrey Bogart, le pregunta por qu\u00e9 le ha tra\u00eddo a \u00e9l esa libreta en lugar de llev\u00e1rsela a la polic\u00eda, la viejecita responde que ella aprendi\u00f3 a leer en su peri\u00f3dico, que adquiri\u00f3 valores c\u00edvicos a trav\u00e9s de su peri\u00f3dico y que durante a\u00f1os y a\u00f1os siempre ha confiado en su peri\u00f3dico. La pel\u00edcula concluye, lo he contado ya algunas veces, con las rotativas arrancando y Humphrey Bogart haci\u00e9ndole escuchar su sonido a trav\u00e9s del tel\u00e9fono al jefe de la mafia local. M\u00fasica celestial.<\/p>\n<p>Claro, qui\u00e9n no hubiera querido ser Humphrey Bogart, a ser posible con Lauren Bacall al lado, alegar\u00e1n ustedes. \u00a1Eso no era vocaci\u00f3n period\u00edstica, sino sue\u00f1os de seductor! Pues bien, para que no quede la menor sombra de duda, desde hoy me paso a fray G\u00f3mez. Porque bastante m\u00e1s inexplicable que el que la viejecita lleve el diario de su hija al peri\u00f3dico y no a la polic\u00eda es, en principio, que el buhonero que necesita acuciantemente dinero acuda a fray G\u00f3mez y no al banco local o al menos a una persona m\u00ednimamente acomodada.<\/p>\n<p>Fray G\u00f3mez es m\u00e1s pobre que las ratas pero tiene antecedentes milagrosos o m\u00e1s bien milagreros, jovialmente relatados por Ricardo Palma. Es decir, tiene prestigio, tiene credibilidad, tiene <em>autoritas<\/em> ante los envites m\u00e1s dif\u00edciles. El buhonero se f\u00eda de fray G\u00f3mez por la misma raz\u00f3n que la viejecita se f\u00eda de Humphrey Bogart, por la misma raz\u00f3n que nuestros lectores se f\u00edan de EL MUNDO, por la misma raz\u00f3n que las personas que nos proporcionaron las pruebas que nos permitieron denunciar y desenmascarar el crimen de Estado o la corrupci\u00f3n en la Espa\u00f1a de los a\u00f1os 90 se fiaron de nosotros. Porque nunca les hab\u00edamos decepcionado, porque la claridad de nuestra conducta diaria les permit\u00eda suponer que ser\u00edamos capaces de mantener nuestros principios en las situaciones m\u00e1s extremas. Y as\u00ed lo hicimos.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s fascinante de la reacci\u00f3n de fray G\u00f3mez ante la demanda del buhonero es que hace algo que aparentemente puede hacer cualquiera: coge un alacr\u00e1n de la pared. Primero le dice, claro, que \u00e9l no tiene los 500 duros que necesita -como los peri\u00f3dicos no tenemos las soluciones a los problemas de la gente-, pero luego coge el alacr\u00e1n y se lo entrega. \u00bfCu\u00e1ntos alacranes aparentemente iguales habr\u00eda en ese momento en las paredes de Lima al alcance de todas las manos? Algo parecido sucede hoy en d\u00eda en nuestra sociedad de la informaci\u00f3n: las noticias est\u00e1n ah\u00ed a raudales, subiendo y bajando por las paredes a disposici\u00f3n de cualquiera -son una <em>commodity<\/em>-, hasta el extremo de que el debate consiste en si alguien puede cobrar por transmitirlas.<\/p>\n<p>La segunda gran clave de este paralelismo reside en que cuando el buhonero recurre a fray G\u00f3mez el religioso hace algo intermedio entre coger el alacr\u00e1n y entreg\u00e1rselo, que es envolverlo en un papel. La met\u00e1fora no podr\u00eda ser m\u00e1s elocuente pues durante casi tres siglos el periodismo ha consistido en envolver y empaquetar la actualidad hasta subsumirla en nuestras representaciones en letra impresa. Es dif\u00edcil imaginar algo tan poco valioso, tan perecedero como una hoja de papel de peri\u00f3dico. No en vano Walter Lippman sol\u00eda decir a los j\u00f3venes reporteros: \u00abRecuerda, chaval, que tus grandes exclusivas de hoy envolver\u00e1n el pescado de ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00ed, pero entre tanto, por mucho que tengan marcada en un lugar bien visible su propia fecha de caducidad, esas grandes o peque\u00f1as exclusivas de hoy, esa denuncia pol\u00e9mica y valiente de hoy, esa interpretaci\u00f3n inteligente y atinada de hoy, antes de envolver el pescado de ma\u00f1ana configura la fuerza m\u00e1s poderosa que hay en una sociedad abierta: la opini\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>El papel que utiliz\u00f3 fray G\u00f3mez tampoco ten\u00eda en s\u00ed mismo nada de particular. Ricardo Palma nos dice que \u00abarranc\u00f3 una p\u00e1gina de un libro viejo\u00bb sin especificar cu\u00e1l, pero luego a\u00f1ade que \u00abcogi\u00f3 con delicadeza a la sabandija\u00bb y que despu\u00e9s de envolverla en el papel fue cuando le dijo al buhonero: \u00abTome, buen hombre, y empe\u00f1e esta alhajita\u00bb.<\/p>\n<p>Queda claro, pues, que es esa manipulaci\u00f3n, esa intervenci\u00f3n si se quiere quitarle al t\u00e9rmino toda connotaci\u00f3n peyorativa, esa labor de edici\u00f3n que realiza el periodista profesional, la que transforma lo vulgar en algo valioso, demandado y diferente. Algo con un especial valor a\u00f1adido. Y es que si bien todo el mundo tiene alacranes y hojas de papel, no todo el mundo envuelve y empaqueta como fray G\u00f3mez. Es una pena que el autor no nos explique si el fraile puso la sabandija de frente o de costado, si le estir\u00f3 o no las patas, si le acarici\u00f3 o no el lomo o la barriga, si los pliegues del papel fueron anchos o estrechos, si dijo \u00abalhajita\u00bb en voz alta o susurrando. \u00a1Nos quedamos sin conocer su libro de estilo!<\/p>\n<p>Si bien todos los peri\u00f3dicos publicamos noticias parecidas en papel impreso de similar gramaje no todos las envolvemos, es decir no todos las seleccionamos, jerarquizamos e interpretamos de igual modo. Por eso el periodismo es, por encima de todo, una actividad ideol\u00f3gica y cada peri\u00f3dico un proyecto intelectual. Por eso cada lector sabe que su alacr\u00e1n es distinto del que le suministran a ese vecino o compa\u00f1ero de trabajo del que tanto discrepa. Por eso cada d\u00eda se produce el fen\u00f3meno cultural, el prodigio de la inteligencia que supone la transformaci\u00f3n de un objeto trivial e inanimado -200, 300 gramos de pulpa de papel prensada y recubierta de tinta- en una formidable caja de Pandora de la que brotan ideas, proyectos, pasiones y emociones.<\/p>\n<p>La hora de la verdad llega en todo caso -y este es el tercer hito de la alegor\u00eda- cuando el buhonero entrega la \u00abalhajita\u00bb al prestamista, es decir cuando cada ma\u00f1ana nuestros ejemplares se distribuyen entre los lectores a cambio de unos fragmentos de aleaci\u00f3n met\u00e1lica llamados monedas. Es el momento m\u00e1gico en que se consuma o no el milagro. Dice Ricardo Palma que \u00abla joya era espl\u00e9ndida\u00bb pues el cuerpo del alacr\u00e1n era una \u00abesmeralda engarzada sobre oro\u00bb y su cabeza \u00abun grueso brillante con dos rub\u00edes por ojos\u00bb. Pero \u00e9l no estaba all\u00ed. Lo m\u00e1ximo que puede acreditar es lo que vio el prestamista o para ser m\u00e1s exactos lo que el prestamista crey\u00f3 que estaba viendo.<\/p>\n<p>Para m\u00ed que lo que sucedi\u00f3 fue lo siguiente. El buhonero lleg\u00f3 con el paquete y le dijo al prestamista: \u00abAqu\u00ed le traigo esta alhajita de parte de fray G\u00f3mez\u00bb. Y como el prestamista ten\u00eda fe en el fraile porque conoc\u00eda sus milagros anteriores e incluso es probable que le hubiera mandado antes alacranes de esos, cuando abri\u00f3 el paquete ya estaba predispuesto a apreciar brillos verdosos en los cart\u00edlagos del bicho y fulgores rojizos en sus min\u00fasculos ojitos.<\/p>\n<p>Ning\u00fan repartidor de prensa dice: \u00abAqu\u00ed le traigo a usted unas hojas de papel impreso con noticias dentro\u00bb. Ni siquiera: \u00abAqu\u00ed le dejo el primer diario que tengo a mano\u00bb. No, el mensaje es \u00abAqu\u00ed tiene usted <em>El Comercio, El Correo<\/em>, EL MUNDO o <em>El Pa\u00eds<\/em>\u00bb. Porque la marca, es decir la cabecera, la mancheta es el compendio de los atributos ideol\u00f3gicos, \u00e9ticos y est\u00e9ticos que distinguen a un peri\u00f3dico de otro. Los elementos de su credibilidad. Los factores que llevan a un ciudadano a decir: \u00abEsto es verdad porque lo publica <em>The Times<\/em>\u00bb o \u00abeste punto de vista es consistente porque lo argumenta <em>Le Monde<\/em>\u00bb. Ah\u00ed est\u00e1 la fuente de autoridad, el origen de ese chispazo que desata la respuesta que, como en un coito intelectual, una comuni\u00f3n de las almas o el mejor de los festines, consuma el hecho informativo.<\/p>\n<p>Es importante lo que digas, pero de nada sirve si no hay alguien que lo acoja, lo ensalive, lo engulla, lo digiera, lo asuma como propio y lo regurgite enriquecido por las esmeraldas y rub\u00edes de la inteligencia y la fantas\u00eda humana. Eso depende del prestigio de la mancheta y de la capacidad de cada lector al interactuar con ella, pues no en vano dec\u00eda Tom Wolfe que muchas personas llevan un peri\u00f3dico bajo el brazo por la misma raz\u00f3n por la que algunas tribus indias llevaban una pata de conejo colgada del cintur\u00f3n: para reafirmar su identidad ante los dem\u00e1s. Y vaya que si fray G\u00f3mez ten\u00eda una buena mancheta en la Lima de finales del siglo XVI. \u00bfC\u00f3mo no creer a ese hombre santo que sanaba a los heridos y se sacaba los alimentos de la manga?<\/p>\n<p>La credibilidad nunca cae del cielo. Bueno, tal vez en su caso s\u00ed. Pero los peri\u00f3dicos tenemos que gan\u00e1rnosla d\u00eda a d\u00eda, comprobando lo que publicamos, fundamentando nuestras opiniones, rectificando nuestra percepci\u00f3n de las cosas seg\u00fan cu\u00e1l sea el curso de los acontecimientos, permitiendo en suma que la realidad estropee ese titular que ten\u00edamos en la cabeza antes de que sucedieran los hechos. Por eso yo digo que un buen periodista tiene que ser ante todo una buena persona, alguien decente, que no se haga trampas a s\u00ed mismo, que luche contra sus propios prejuicios y busque sinceramente la verdad.<\/p>\n<p>Esto debe llevarse a rajatabla cuando se hace una denuncia. Es esencial poder demostrar antes o despu\u00e9s que si se pone a alguien en la picota es con motivo, que si se acusa a un alto cargo de conductas reprobables o no digamos nada delictivas es con raz\u00f3n. Y en un sistema democr\u00e1tico, en un Estado de Derecho son los tribunales de Justicia los que quitan y dan esas razones. \u00bfPor qu\u00e9 un peri\u00f3dico como EL MUNDO sali\u00f3 fortalecido de aquellos a\u00f1os terribles en los que acus\u00f3 a un gobierno de los peores actos que pueden cometerse desde el poder? Pues porque al cabo de cierto tiempo un ministro y un secretario de Estado fueron condenados por secuestro, un general de la Guardia Civil y un gobernador fueron condenados por torturas y asesinato, un teniente general del Ej\u00e9rcito fue condenado por escuchas ilegales, una serie de altos cargos del partido gobernante fueron condenados por corrupci\u00f3n y financiaci\u00f3n il\u00edcita. EL MUNDO sali\u00f3 fortalecido porque todo lo que public\u00f3 era cierto y pudo probarlo.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que muchas otras veces las cosas no tienen un desenlace tan rotundo. Que por mucho que lo intente un peri\u00f3dico no logra averiguar aspectos esenciales de la verdad, como nos ha ocurrido hasta ahora con la masacre del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Y entonces lo honrado es decirles a los lectores creemos por esto, por esto y por esto que no pas\u00f3 lo que nos dicen que pas\u00f3, pero no tenemos una versi\u00f3n alternativa porque no sabemos lo que en realidad pas\u00f3. Seguiremos investig\u00e1ndolo. Tambi\u00e9n puede ocurrir que los propios tribunales sean ineficientes o corruptos y toque recurrir a \u00f3rganos superiores o incluso a la Justicia internacional. Lo esencial es no enga\u00f1ar nunca a los lectores. Cumplir los compromisos adquiridos ante ellos. Perseverar en el empe\u00f1o. No rendirse jam\u00e1s. Jugar limpio.<\/p>\n<p>Esta es la clave de que la historia de fray G\u00f3mez -volvemos ahora a ella- terminara bien. El buhonero cumpli\u00f3 su parte, devolviendo los 500 duros con su correspondiente inter\u00e9s. El prestamista tambi\u00e9n restituyendo el alacr\u00e1n al buhonero, quien se apresur\u00f3 a llev\u00e1rselo al fraile. Uno y otro resistieron la tentaci\u00f3n de tratar de obtener un beneficio mayor gracias a ese valor a\u00f1adido que se hab\u00eda incorporado al objeto que transitaba por sus manos. La \u00abalhajita\u00bb no pas\u00f3, pues, de ser una \u00abalhajita\u00bb en potencia, una <em>alhajita virtual<\/em>, una <em>alhajita editorial<\/em>, puesto que nunca fue vendida a nadie como objeto material.<\/p>\n<p>Toda una lecci\u00f3n para quienes tratan de abusar del control que ejercen sobre una informaci\u00f3n valiosa, para quienes pretenden convertir el ejercicio del periodismo en un instrumento de coacci\u00f3n, para quienes est\u00e1n dispuestos a hacer de determinadas noticias materia de compraventa o trueque, incluso para quienes, emborrachados por un \u00e9xito coyuntural, intentan que los pol\u00edticos, los empresarios, las instituciones bailen al son que ellos les marquen. No, el periodismo nunca debe traspasar los l\u00edmites consustanciales a su actividad, nunca debe intentar convertir su influencia, todo lo m\u00e1s su poder blando, en poder f\u00e1ctico, contante y sonante, puro, duro y real. El periodismo no debe ser un medio para conseguir otras cosas, ni riquezas, ni cargos p\u00fablicos, ni privilegios de ning\u00fan tipo. El periodismo debe ser un fin en s\u00ed mismo, que haga su trayecto de ida y vuelta, influyendo en la sociedad, siendo influido por la sociedad, como el alacr\u00e1n que fray G\u00f3mez volvi\u00f3 a colocar sobre la pared de su celda: -Animalito de Dios, sigue tu camino.<\/p>\n<p>Ese es el volver a empezar de cada d\u00eda, la historia interminable del tejer y destejer, de las m\u00e1s de 10.000 primeras p\u00e1ginas, de las 1.500 cartas del director que quedan ya a mis espaldas. Pero yo, animalito de mi tiempo, sigo mi camino. No estoy cansado, ni aburrido. Todo lo contrario. En medio de la doble crisis -la econ\u00f3mica en general y la de la prensa en particular- que caracteriza este momento veo por delante desaf\u00edos deslumbrantes que reavivan y estimulan esa pasi\u00f3n y ese compromiso.<\/p>\n<p>Es evidente que el desarrollo tecnol\u00f3gico y muy especialmente la fulgurante expansi\u00f3n de internet, a la vez que ha aumentado las posibilidades de acceso a la informaci\u00f3n, ha desestabilizado el modelo de negocio de la empresa period\u00edstica. Si basta abrir el ordenador para tener cientos, miles de alacranes gratis y al alcance de un clic, \u00bfpor qu\u00e9 pagar por recibir o tener acceso a uno concreto? Mi respuesta es clara: pues porque es el alacr\u00e1n de fray G\u00f3mez y no otro cualquiera. Y por eso mi receta tambi\u00e9n lo es: hoy m\u00e1s que nunca hay que trabajar en la b\u00fasqueda de la excelencia period\u00edstica para fortalecer el valor de nuestras marcas.<\/p>\n<p>Porque en medio de esa tupida y a menudo cegadora y ensordecedora tormenta de alacranes -no hay como el exceso de luz para que nadie vea, como el exceso de ruido para que nadie oiga, como la sobredosis de informaci\u00f3n para que nada cale- los elementos diferenciales que configuran la identidad de una cabecera son m\u00e1s importantes que nunca. La convergencia tecnol\u00f3gica ha hecho saltar por los aires el axioma, divulgado hace m\u00e1s de medio siglo por McLuhan, de que el medio es el mensaje y en su lugar se abre camino la percepci\u00f3n de que la marca es el mensaje, lo cual implica que EL MUNDO puede ser a la vez un diario impreso, un servicio electr\u00f3nico gratuito de alacranes -perd\u00f3n, de noticias-, una televisi\u00f3n, una radio, una colecci\u00f3n de libros, un club de lectores o una plataforma de aplicaciones de pago mediante suscripci\u00f3n para el ordenador, la Blackberry, el iPhone o el iPad llamada Orbyt.<\/p>\n<p>\u00bfHe dicho iPad? Bien, yo suelo decir, \u00a1Ay, Pad, cu\u00e1nto te quiero! Y no es que Steve Jobs me haya contratado para el departamento comercial de Apple sino que considero que hay un antes y un despu\u00e9s del lanzamiento de esta primera tableta t\u00e1ctil a la que en los pr\u00f3ximos meses seguir\u00e1n muchas otras. La irrupci\u00f3n de estos soportes en el mercado significa ni m\u00e1s ni menos que la oportunidad de pasar de una posici\u00f3n defensiva frente al parasitismo de Google y otros agregadores a poder lanzar una ofensiva en toda regla que debe desembocar en una nueva edad de oro del periodismo.<\/p>\n<p>Discrepo de quienes sostienen que la existencia de peri\u00f3dicos no es requisito imprescindible para que el periodismo pueda cumplir su funci\u00f3n social. Y de quienes depositan sus esperanzas en la pluralidad de aportaciones descoordinadas del llamado \u00abperiodismo ciudadano\u00bb. Y de quienes hacen suyo el planteamiento de Google de que la \u00abunidad at\u00f3mica de consumo\u00bb en la sociedad de la informaci\u00f3n ya no es el peri\u00f3dico como tal sino cada art\u00edculo por separado.<\/p>\n<p>Una buena cobertura informativa al servicio del derecho a saber de los ciudadanos requiere de la existencia de organizaciones bien nutridas de periodistas profesionales capaces de trabajar en equipo y de compartir una forma de entender la sociedad e interpretar la realidad. Un se\u00f1or que mira por la ventana, ve un accidente de coche y lo describe en su blog, advirtiendo que el sem\u00e1foro no funciona, podr\u00e1 ser un buen vecino, pero no necesariamente un buen periodista. Y por \u00faltimo la distribuci\u00f3n por separado de cada art\u00edculo a trav\u00e9s de las m\u00e1quinas de hacer lonchas que son los agregadores y motores de b\u00fasqueda, obligar\u00eda -como admiten los propios directivos de Google- a que cada art\u00edculo se autofinanciara a trav\u00e9s de la publicidad que pudiera atraer en funci\u00f3n de su audiencia: eso supondr\u00eda que habr\u00eda muchos art\u00edculos de deportes, sucesos y celebridades y muy pocos sobre derecho constitucional o teor\u00eda econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Un peri\u00f3dico es un todo que incluye tanto lo ameno como lo relevante y en el que la jerarquizaci\u00f3n informativa, es decir esa labor de selecci\u00f3n, control y s\u00edntesis que hacemos los responsables de cada medio, constituye una forma espec\u00edfica de contemplar la actualidad. Nada hace tan vigorosa a una sociedad como el pluralismo informativo y no hay mejor forma de desarrollar una conciencia cr\u00edtica que el leer varios peri\u00f3dicos, comparar sus puntos de vista y llegar a conclusiones propias. Pero eso es una cosa y otra distinta acudir a un quiosco y pedir s\u00f3lo las p\u00e1ginas de deportes de un peri\u00f3dico, las de econom\u00eda de otro y las cr\u00f3nicas internacionales de un tercero. D\u00e9me media cabeza del alacr\u00e1n de fray G\u00f3mez, el tronco del de la casa de Pizarro y las patas de una sabandija del \u00abalcalde de Paucarcolla, nada de real y todo bambolla\u00bb. \u00bfVerdad que no consentir\u00edamos que ning\u00fan vendedor o prestamista distribuyera as\u00ed nuestros peri\u00f3dicos o tratara as\u00ed a nuestros alacranes? Pues tampoco debemos consentirlo en la Red.<\/p>\n<p>Cuando la Universidad de Tubingen y la Fundaci\u00f3n Toepfer me concedieron hace cuatro a\u00f1os el Premio Montaigne tambi\u00e9n lo interpret\u00e9 como un encargo y busqu\u00e9 la estela y el latido del primer ensayista sobre la condici\u00f3n humana en su viejo torre\u00f3n de las proximidades de Burdeos. Encontr\u00e9 las citas de los cl\u00e1sicos talladas por su mano en las vigas de madera del techo de lo que fue su biblioteca y llegu\u00e9 a la conclusi\u00f3n de que si viviera hoy colaborar\u00eda desde all\u00ed en los grandes peri\u00f3dicos del mundo, ser\u00eda una figura internacional y se implicar\u00eda en la defensa de las grandes causas morales de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Esta misma ma\u00f1ana he asomado la cabeza en lo que era aquel convento de San Francisco de los Padres Ser\u00e1ficos de Lima y durante los pr\u00f3ximos d\u00edas seguir\u00e9 fij\u00e1ndome en columnas y paredes en pos de la huella de fray G\u00f3mez o al menos del rastro de su alacr\u00e1n. Estoy convencido de que el lego refitolero tendr\u00eda hoy su propio blog, pero su dominio no ser\u00eda <em>fray G\u00f3mez.com<\/em> sino que lo albergar\u00eda en la p\u00e1gina web de <em>Padres Ser\u00e1ficos.com<\/em> pues lo suyo no era ni la turris eburnea del convento de clausura ni el culto a la personalidad, sino el trabajo pastoral en equipo en medio de la sociedad.<\/p>\n<p>La pr\u00f3xima vez que nos veamos les contar\u00e9 si he tenido \u00e9xito en mi b\u00fasqueda. Pero en todo caso, como hay im\u00e1genes que valen m\u00e1s que 1.000 palabras -y yo ya he derrochado esta tarde demasiadas-, lo \u00fanico que les prometo es que, de igual manera que aquel p\u00edvot del baloncesto norteamericano explicaba cuando le preguntaban a qu\u00e9 se dedicaba, que \u00e9l era el que les limpiaba las orejas a las jirafas del zool\u00f3gico, de ahora en adelante cuando alguien me pregunte en qu\u00e9 consiste mi manera de entender el periodismo les dir\u00e9 que yo soy el que saca de paseo cada ma\u00f1ana al alacr\u00e1n de fray G\u00f3mez. Y a quien me pida m\u00e1s detalles le remitir\u00e9 a las <em>Tradiciones peruanas<\/em> y a la benevolencia c\u00f3mplice de todos ustedes. Gracias de todo coraz\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en El Mundo-Reggio\u00b4s, aqu\u00ed) La carta del director Este es el texto de la llamada \u00abConferencia Magistral\u00bb pronunciada por el director de EL MUNDO el pasado jueves con motivo de su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad San Ignacio de Loyola de Lima. 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