{"id":4855,"date":"2010-11-18T21:07:44","date_gmt":"2010-11-18T21:07:44","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=4855"},"modified":"2010-11-18T21:07:44","modified_gmt":"2010-11-18T21:07:44","slug":"sahara-el-precio-del-diletantismo-por-jose-maria-ridao","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=4855","title":{"rendered":"S\u00e1hara, el precio del diletantismo (por Jos\u00e9 Mar\u00eda Ridao)"},"content":{"rendered":"<div>\n<p>(Publicado en <em>El Pa\u00eds-Reggio\u00b4s<\/em>, <a href=\"http:\/\/elcomentario.tv\/reggio\/sahara-el-precio-del-diletantismo-de-jose-maria-ridao-en-el-pais\/18\/11\/2010\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p><strong><em>M\u00faltiples factores dificultan una salida negociada al conflicto. Entretanto, el asalto al campamento saharaui invalida por mucho tiempo la soluci\u00f3n autonomista que propone Marruecos para la antigua colonia espa\u00f1ola<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Tras el asalto al campamento de Agdaym Izik, el Gobierno de Marruecos ha invalidado por mucho tiempo la soluci\u00f3n autonomista que defiende para el S\u00e1hara Occidental. No solo porque la llamarada de odio entre los saharauis tardar\u00e1 en extinguirse, sino tambi\u00e9n porque, en su forma de reprimir las protestas, ha puesto de relieve el largo camino que le queda por recorrer para adquirir unas m\u00ednimas credenciales democr\u00e1ticas, condici\u00f3n imprescindible para que la soluci\u00f3n autonomista sea viable.<\/p>\n<p>Al sofocar por la fuerza las protestas de Agdaym Izik, Rabat perdi\u00f3 incomprensiblemente de vista que las reivindicaciones de los saharauis ofrec\u00edan, de manera impl\u00edcita, una v\u00eda para mantener desactivado el conflicto. No reclamaban la independencia, por m\u00e1s que, seguramente, esa fuera la aspiraci\u00f3n de los acampados, sino trabajo y vivienda digna. Es decir, colocaban en segundo plano la condici\u00f3n de ocupante de Marruecos para reclamar, en cambio, mejoras sociales. El Gobierno de Rabat no supo o no quiso entenderlo: en Agdaym Izik los saharauis interpelaban a Marruecos como Estado providencia, olvidando de manera moment\u00e1nea que este era adem\u00e1s un Estado ocupante, y quien les respondi\u00f3 fue el Estado ocupante, olvidando que pod\u00eda haberse comportado como un Estado providencia.<\/p>\n<p>En su configuraci\u00f3n actual es dif\u00edcil, por no decir imposible, entrever una salida negociada para el conflicto del S\u00e1hara. La legalidad internacional respalda la reivindicaci\u00f3n del Polisario y de los partidarios de un refer\u00e9ndum de autodeterminaci\u00f3n que no restrinja ninguna de las opciones, incluida la independencia. Su argumento -avalado por diversas resoluciones de Naciones Unidas a las que Marruecos ha hecho caso omiso-, es que, antes incluso de la retirada de Espa\u00f1a, el S\u00e1hara Occidental era ya uno de los territorios pendientes de descolonizaci\u00f3n cuya situaci\u00f3n analiza el Comit\u00e9 de los 24 desde su creaci\u00f3n por Naciones Unidas en 1961. En un doble juego propio de la dictadura, el Gobierno espa\u00f1ol, que formalmente conced\u00eda al S\u00e1hara la categor\u00eda de provincia, informaba, sin embargo, a Naciones Unidas, admitiendo en el fondo que se trataba de una colonia.<\/p>\n<p>Marruecos, por su parte, alega que la inclusi\u00f3n del S\u00e1hara en la lista que maneja el Comit\u00e9 se debe a que su propia descolonizaci\u00f3n en 1956 no fue completa, puesto que la Espa\u00f1a franquista amput\u00f3 arbitrariamente y disfraz\u00f3 como provincia un territorio que no le pertenec\u00eda.<\/p>\n<p>Pero, m\u00e1s all\u00e1 de los argumentos jur\u00eddicos, lo que tambi\u00e9n dificulta cualquier salida negociada es la situaci\u00f3n de hecho en la regi\u00f3n, fijada desde el Acuerdo Tripartito de Madrid y el desenlace provisional de la guerra que se desencaden\u00f3 en 1976. Mauritania renunci\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s a su porci\u00f3n en el reparto del S\u00e1hara, derrotada por el Polisario. Apoyado por Argelia, este se mantuvo en guerra con Marruecos hasta el alto el fuego de 1991 y controla la franja oriental del territorio, delimitada por el muro que orden\u00f3 construir Rabat y que divide el S\u00e1hara de norte a sur. Los intentos de celebrar un refer\u00e9ndum que culmine la descolonizaci\u00f3n han fracasado por las acusaciones de falsear el censo con marroqu\u00edes a un lado del muro y con argelinos al otro que se dirigen ambas partes.<\/p>\n<p>A este embrollo hay que a\u00f1adir un factor adicional: el consenso interno en Marruecos acerca de su soberan\u00eda sobre el S\u00e1hara limita el margen negociador de Mohammed VI, no ya para flexibilizar la postura marroqu\u00ed, sino para correr el m\u00e1s m\u00ednimo riesgo de un desenlace adverso, ya sea militar o diplom\u00e1tico. Demasiada sangre, demasiados recursos ha enterrado Marruecos en el S\u00e1hara como para que una derrota no ponga en peligro la estabilidad de la monarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Esta limitaci\u00f3n del margen negociador y, en definitiva, esta debilidad a la hora de sentarse en una mesa, es lo que Rabat intenta transformar en fortaleza a la hora de tratar con sus vecinos y aliados. Al haber unido la suerte del trono a una salida favorable a sus intereses en el conflicto, Marruecos los coloca invariablemente ante la tesitura de convalidar cualquier iniciativa que emprenda en el S\u00e1hara o de responsabilizarse, en caso contrario, de una inestabilidad pol\u00edtica de incalculables consecuencias. Las relaciones con Espa\u00f1a no escapan a este esquema, complicadas, adem\u00e1s, por la condici\u00f3n de antigua potencia colonial, no solo en el S\u00e1hara, sino tambi\u00e9n en el Rif. En la interpretaci\u00f3n marroqu\u00ed, ese es el hilo conductor que une el conflicto con el Polisario en el sur con la reivindicaci\u00f3n territorial de Ceuta y Melilla en el norte: Espa\u00f1a solo acept\u00f3 descolonizar Marruecos a rega\u00f1adientes, reserv\u00e1ndose aqu\u00ed y all\u00e1 enclaves y territorios que le ayudasen a conservar mientras fuera posible una posici\u00f3n de supremac\u00eda. Las invocaciones a la historia son desestimadas por Marruecos.<\/p>\n<p>Desde Espa\u00f1a, por descontado, la interpretaci\u00f3n es diferente, en gran medida determinada por el hecho de que se tiene conciencia de haber colonizado el S\u00e1hara, pero se ha extinguido por completo la de haber hecho otro tanto en el Rif, donde, sin embargo, se emplearon armas y m\u00e9todos para reducir a la poblaci\u00f3n que en nada desmerecen los utilizados por el rey Leopoldo y que han dejado profunda huella. Marruecos aparece, as\u00ed, como una potencia que ha tomado el relevo en la ocupaci\u00f3n del S\u00e1hara, no como un territorio administrado colonialmente hasta 1956 que sigue reclamando su integridad territorial. Esta misma disparidad de percepci\u00f3n es la que se produce con respecto a Ceuta y Melilla, una obsesi\u00f3n irredentista que Marruecos emplea por razones t\u00e1cticas cuando se contempla desde Espa\u00f1a, y una culminaci\u00f3n de la lenta consecuci\u00f3n de la integridad territorial -primero peque\u00f1os enclaves, luego T\u00e1nger, m\u00e1s tarde Cabo Juy y as\u00ed indefinidamente- cuando se hace desde Marruecos.<\/p>\n<p>Tomando en consideraci\u00f3n esta profunda divergencia en las mutuas percepciones, no se pueden ignorar las dificultades para dise\u00f1ar una pol\u00edtica de Espa\u00f1a hacia Marruecos. Pero, aun sin ignorar esas dificultades, la respuesta del Gobierno espa\u00f1ol al asalto del campamento de Agdam Ikzir, m\u00e1s que resultar timorata o insuficiente en comparaci\u00f3n con la aparente gravedad de los hechos, ha puesto de manifiesto las deficiencias del modelo de relaci\u00f3n con Marruecos adoptada en 2004, tras la victoria electoral del Partido Socialista. Antes de esa fecha, el Gobierno del Partido Popular hab\u00eda roto con la estrategia de neutralidad activa asumida durante la Transici\u00f3n, sustituy\u00e9ndola por la vieja visi\u00f3n africanista que aconsejaba atizar las diferencias entre Marruecos y Argelia para asegurar los intereses de Espa\u00f1a en el Magreb. Por esta v\u00eda, y ebrio de un arrebato patriotero, Aznar lleg\u00f3 al incidente armado con Marruecos y ensalz\u00f3, en cambio, los avances democr\u00e1ticos en Argelia.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s sorprendente de la historia es que, por razones inexplicables, la diplomacia del Gobierno socialista que sucedi\u00f3 al de Aznar no intent\u00f3 en ning\u00fan caso reconstruir la estrategia de la neutralidad activa sino reformular la visi\u00f3n africanista, aunque cambi\u00e1ndola de signo. Si Aznar se apoy\u00f3 en Argelia en menosprecio de Marruecos, Zapatero se inclin\u00f3 hacia Marruecos aunque, seguramente, no por mala disposici\u00f3n hacia Argelia, sino por simple diletantismo.<\/p>\n<p>En las escalinatas del El\u00edseo durante un viaje a Par\u00eds, el presidente declar\u00f3 su voluntad de resolver el problema del S\u00e1hara en el plazo de seis meses. A los efectos que importan, no es que la diplomacia espa\u00f1ola no tuviera en cuenta la complejidad jur\u00eddica y sobre el terreno que hace muy dif\u00edcil, por no decir imposible, entrever una salida negociada al conflicto; lo que no calcul\u00f3 fueron las consecuencias sobre la relaci\u00f3n con Argelia, que exigi\u00f3 inmediatas explicaciones sobre el cambio de la posici\u00f3n espa\u00f1ola en el S\u00e1hara. Y aunque parezca un trabalenguas, la respuesta fue algo as\u00ed como que no hab\u00eda cambiado pero que, en realidad, hab\u00eda cambiado, o al contrario. Con el previsible resultado de que, al final, ning\u00fan actor en el conflicto sabe a ciencia cierta cu\u00e1l es esa postura y, si la sabe, no la cree.<\/p>\n<p>Tanto diletantismo de Zapatero en respuesta al patrioterismo de Aznar no ha resultado gratuito. Su precio ha sido alejar a Espa\u00f1a, primero de Argelia, ahora de Marruecos y, finalmente, tambi\u00e9n de cualquier contribuci\u00f3n efectiva para poner fin a la tragedia del S\u00e1hara.<\/p>\n<\/div>\n<p>&#0160;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en El Pa\u00eds-Reggio\u00b4s, aqu\u00ed) M\u00faltiples factores dificultan una salida negociada al conflicto. 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