{"id":3912,"date":"2011-10-09T21:17:52","date_gmt":"2011-10-09T21:17:52","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=3912"},"modified":"2011-10-09T21:17:52","modified_gmt":"2011-10-09T21:17:52","slug":"torquemada-en-la-hoguera-por-pedro-j-ramirez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=3912","title":{"rendered":"Torquemada en la hoguera (por Pedro J. Ram\u00edrez)"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado en <em>El Mundo-Reggio\u00b4s<\/em>, <a href=\"http:\/\/elcomentario.tv\/reggio\/torquemada-en-la-hoguera-de-pedro-j-ramirez-en-el-mundo\/09\/10\/2011\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p><strong>CARTA DEL DIRECTOR<\/strong><\/p>\n<p>\u00abVoy a contar c\u00f3mo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas infelices consumi\u00f3 en llamas; que a unos les traspas\u00f3 los h\u00edgados con un hierro candente; a otros les puso en cazuela bien mechados, y a los dem\u00e1s los achicharr\u00f3 por partes, a fuego lento, con rebuscada y met\u00f3dica sa\u00f1a. Voy a contar c\u00f3mo vino el fiero say\u00f3n a ser v\u00edctima\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Reconozco que utilizar las primeras l\u00edneas de la novela corta de Gald\u00f3s <em>Torquemada en la hoguera<\/em> para abordar la situaci\u00f3n en la que se encuentra el ministro de Fomento y portavoz del Gobierno es cargar un poco la suerte. Sobre todo teniendo en cuenta que el propio autor ya utiliz\u00f3 la brocha m\u00e1s gorda de su propia caja de utensilios del g\u00e9nero realista, acuciado por la urgencia de entregar su original \u00aba la carrera y casi por compromiso\u00bb al director de <em>La Espa\u00f1a Moderna<\/em>, Jos\u00e9 L\u00e1zaro Galdiano, a tiempo para el cierre de la revista. Pero es que 150 pesetas eran 150 pesetas. Y no digamos en 1889.<\/p>\n<p>El fondo del asunto al que se refiere este relato viene, sin embargo, a cuento pues no es sino la historia del alguacil alguacilado. \u00bfQu\u00e9 m\u00e1s da que al ejercer durante casi una docena de a\u00f1os como martillo de herejes y l\u00e1tigo de infieles Blanco no haya recurrido al g\u00e9nero <em>gore<\/em> de las perforaciones y la carne asada a la parrilla sino al vadem\u00e9cum de la oratoria sucia -\u00abestercolero\u00bb, \u00abbasura\u00bb, \u00abvomitorio\u00bb- para arrojar su tonelada de inmundicia sobre cualquier dirigente del PP en entredicho? Met\u00e1fora por met\u00e1fora, casi son preferibles las heridas imaginarias que las descalificaciones injuriosas con publicidad y alevos\u00eda.<\/p>\n<p>Igualmente hay que admitir que, como \u00e9l mismo dice, a Blanco mucha gente le ten\u00eda ganas no s\u00f3lo por su conducta sino tambi\u00e9n por su trayectoria y \u00e9se es otro punto en com\u00fan con don Francisco Torquemada, aquella \u00abferoz hormiga\u00bb, aquel \u00abhombre fr\u00edo con facha de sacrist\u00e1n\u00bb a quien Gald\u00f3s hab\u00eda sacado de la miseria absoluta y el ostracismo relativo como personaje secundario de <em>Fortunata y Jacinta<\/em> para convertirlo en protagonista del medro social aupado sobre los hombros de los cambios pol\u00edticos que sucedieron a La Gloriosa. No en vano vi\u00e9ndole mutar su \u00absombrero con grasa\u00bb por \u00abuna chistera de 50 reales\u00bb y la \u00abcapa deshilachada con las vueltas aceitosas\u00bb por \u00abuna muy buena con embozos colorados\u00bb, para dirigirse a cobrar la renta a los inquilinos de sus 24 habitaciones de la calle de San Blas, el autor refunfu\u00f1a contra \u00abla clase media, toda necesidades y pretensiones, que crece tanto, \u00a1ay dolor!, que nos estamos quedando sin pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>Si en la Galicia de las postrimer\u00edas del franquismo alguien hubiera augurado que aquel zagal tarambana, tirando a <em>rogelio<\/em>, de la aldea de Mosteiro en el t\u00e9rmino municipal de Palas de Rei, hijo de pe\u00f3n caminero y costurera, a quien apodaban <em>Blanquito<\/em>, llegar\u00eda a ministro de Fomento del Gobierno de Espa\u00f1a, sin necesidad de pasar tan siquiera por la universidad, le habr\u00edan enhebrado inmediatamente como majara endemoniado a la procesi\u00f3n de la Santa Compa\u00f1a en su irrupci\u00f3n decorativa en alguna de las <em>Comedias b\u00e1rbaras<\/em> de Valle. De ese triple salto mortal sin red surge el mito pol\u00edtico de <em>Pepi\u00f1o<\/em>, santo y se\u00f1a del zapaterismo, heraldo y compendio de la Espa\u00f1a de las Leires y Bibianas, apoteosis de la meritocracia para los menos, paradigma de c\u00f3mo la pol\u00edtica te puede catapultar muy por encima de tu nivel de incompetencia para los m\u00e1s.<\/p>\n<p>En los d\u00edas clave de la conquista del poder, Blanco fue para Zapatero lo que Guerra hab\u00eda sido para Gonz\u00e1lez o Cascos para Aznar: el hombre de la intendencia y a la vez el ariete de las embestidas, el malo de la pel\u00edcula, el \u00abhijo de puta de Nixon\u00bb como se autodefin\u00eda Haldeman. Aunque, todo hay que decirlo, ejerci\u00f3 ese papel de forma menos abrupta que tales precursores y en su haber siempre quedar\u00e1 la iniciativa profil\u00e1ctica de dejar de pagar los gastos de defensa de los organizadores de los GAL, al final \u00bfpara qu\u00e9 est\u00e1 la sota de bastos sino para repartir mandobles?<\/p>\n<p><em>Pepi\u00f1o<\/em> nunca le hizo ascos a esa tarea y se entreg\u00f3 a ella con denuedo, zurriagazo va, zurriagazo viene; pero cuando al inicio de la segunda legislatura empez\u00f3 a barruntarse que aquello tendr\u00eda un final y que Zapatero ni siquiera repetir\u00eda como candidato, vio muy claro que \u00e9l no se retirar\u00eda junto a su mentor y que quer\u00eda una oportunidad de tocar poder de verdad, es decir, un trozo de presupuesto que repartir y unas cuantas p\u00e1ginas del BOE a su disposici\u00f3n. Fue entonces, en la malhadada crisis de 2009 mientras <em>Calamity Helen<\/em> ocupaba una peque\u00f1a porci\u00f3n de la silla vac\u00eda de Solbes y Chaves llegaba a Madrid a preparar con Felipe la <em>operaci\u00f3n Alfredo<\/em>, cuando Blanco logr\u00f3 quedarse con los treinta y pico mil millones del gran ministerio inversor.<\/p>\n<p>Fue una metamorfosis equivalente a la del Torquemada de Gald\u00f3s, quien a medida que medraba \u00abse sent\u00eda, con la buena ropa, m\u00e1s persona que antes; hasta le sal\u00edan mejores negocios -atenci\u00f3n-, m\u00e1s amigos \u00fatiles y explotables; pisaba m\u00e1s fuerte, tos\u00eda m\u00e1s recio, hablaba m\u00e1s alto y atrev\u00edase a levantar el gallo en la tertulia del caf\u00e9\u00bb. De repente Blanco se hab\u00eda convertido en el interlocutor y confidente de todos los grandes empresarios del pa\u00eds, en el hombre del momento, en el salvavidas de cientos de naufragios, incluidos algunos period\u00edsticos. \u00abPero la vanidad no le ceg\u00f3 nunca -seguimos con Gald\u00f3s-. Hombre de composici\u00f3n homog\u00e9nea, compacta y dura, no pod\u00eda incurrir en la tonter\u00eda de estirar el pie m\u00e1s del largo de la s\u00e1bana. En su car\u00e1cter hab\u00eda algo resistente a las mudanzas de formas impuestas por la \u00e9poca, y as\u00ed como no vari\u00f3 nunca su manera de hablar, tampoco ciertas ideas y pr\u00e1cticas del oficio se modificaron\u00bb.<\/p>\n<p>De la noche a la ma\u00f1ana result\u00f3 que Blanco iba para cacique. Y no se conformaba con una \u00ednsula cualquiera. \u00c9l ten\u00eda una hoja de ruta cuya estaci\u00f3n t\u00e9rmino era -seguir\u00e1 siendo si sobrevive a este episodio- la Presidencia de la Xunta de Galicia. Desde el mismo d\u00eda en que fue nombrado ministro tuvo esa obsesi\u00f3n en la cabeza: \u00e9l no quer\u00eda retirarse, a semejanza de su jefe, a disfrutar de la felicidad conyugal \u00abcomo supervisor de nubes recostado en una hamaca y mirando al cielo\u00bb. \u00c9l prefer\u00eda las emociones fuertes cerca del mundanal ruido. Y ser profeta en su tierra. No s\u00f3lo en Palas de Rei, no s\u00f3lo en Lugo, sino en toda Galicia. Quer\u00eda ser el Fraga de la izquierda para regresar triunfalmente rodeado de <em>gaiteiros<\/em>: de don Manuel a don <em>Pepi\u00f1o<\/em>.<\/p>\n<p>Para eso necesitaba hacer amigos por delante y no dejar enemigos a sus espaldas. Todos celebramos el buen talante con que entr\u00f3 en el ministerio. Tras las altaner\u00edas de mercado de abastos de la bien definida como \u00abministra macarra\u00bb llegaba un pr\u00f3cer con la mano tendida tanto a las comunidades del PP -as\u00ed se gan\u00f3 a Esperanza Aguirre- como a los fam\u00e9licos medios de comunicaci\u00f3n cuyos dedos se hac\u00edan hu\u00e9spedes tan s\u00f3lo de o\u00edr hablar de un posible convenio con Renfe, con Adif o con Aena.<\/p>\n<p>Y \u00e9ste fue el modelo que comenz\u00f3 a aplicar en Galicia, en r\u00e9gimen de regad\u00edo intensivo: inversiones y m\u00e1s inversiones, subvenciones y m\u00e1s subvenciones, un man\u00e1 en medio de la penuria, para ir tejiendo una red clientelar a la vieja usanza pronto conocida como la \u00abcomandita de Blanco\u00bb con sus correspondientes capitanes, sargentos y costaleros. No es casualidad que un excelente periodista del lugar me confesara nada m\u00e1s aflorar en EL MUNDO la acusaci\u00f3n en sede judicial de Dorribo que \u00abtoda la prensa gallega tiene s\u00edndrome de Estocolmo con el ministro por lo mucho que est\u00e1 haciendo por su tierra\u00bb.<\/p>\n<p>Blanco ha emprendido en suma el mismo tortuoso sendero del altruismo interesado y la filantrop\u00eda ego\u00edsta que enfil\u00f3 el usurero Torquemada cuando se le meti\u00f3 en la cabeza que s\u00f3lo sus buenas obras salvar\u00edan la vida de su hijo enfermo. Y, como al personaje de Gald\u00f3s, su problema es que se le nota demasiado que todo tiene un sentido instrumental, que tras la fachada de la misericordia late implacable el inter\u00e9s. Por eso la t\u00eda Roma, la vieja dom\u00e9stica maltratada durante d\u00e9cadas, rechaza los s\u00fabitos melindres autocompasivos de Torquemada y despotrica contra su falsa conversi\u00f3n: \u00ab\u00a1V\u00e9ngase ahora con jip\u00edos y farsa!\u2026 Valiente caso le van a hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Al margen de ese problema no menor de credibilidad, Blanco ha tenido la complicaci\u00f3n a\u00f1adida de que para no perder el punto de apoyo interno sin el que todos sus planes se tornar\u00edan quimeras, ha tenido que simultanear el alma buena del ministro escanciador con el alma mala del vicesecretario vareador. Esta esquizofrenia pol\u00edtica es la que hoy est\u00e1 pas\u00e1ndole factura pues sus pu\u00f1aladas traperas a costa del <em>caso G\u00fcrtel<\/em> no son cosa del pasado sino, como quien dice, de ahora mismo. \u00bfA qui\u00e9n puede extra\u00f1arle que el PP est\u00e9 suministr\u00e1ndole ya el embudo de su propio ricino?<\/p>\n<p>En el plano de la responsabilidad pol\u00edtica su situaci\u00f3n es id\u00e9ntica a la de Camps cuando \u00e9l comenz\u00f3 a pedir su dimisi\u00f3n. Dorribo es el \u00c1lvaro P\u00e9rez de Blanco y la cita de la gasolinera, de la que el portavoz del Gobierno eludi\u00f3 hablar el viernes una y otra vez, equivale al \u00abamiguito del alma\u00bb, las visitas al sastre y los detallitos por Navidad. Se me replicar\u00e1 que hay m\u00faltiples indicios de que a Camps le regalaron los trajes y que nada salvo la palabra de Dorribo acusa hoy a Blanco de cohecho. Pero es que, al margen de que 400.000 euros dar\u00edan para mil trajes, desde EL MUNDO siempre planteamos que, tuviera o no consecuencias penales, la mera intimidad imprudente del presidente de la Generalitat con quien result\u00f3 ser el coordinador de una trama mafiosa le situaba en una posici\u00f3n pol\u00edticamente insostenible. O sea, lo mismo que sucede ahora.<\/p>\n<p>Cuando el propio ministro de Fomento y portavoz del Gobierno nos reconoci\u00f3 que hab\u00eda visto a Dorribo \u00abtres veces, una de ellas en una estaci\u00f3n de servicio\u00bb nosotros ni parpadeamos. Ah, s\u00ed, claro, en una estaci\u00f3n de servicio. Debi\u00f3 de ser echando gasolina. \u00a1Hombre, Dorribo, t\u00fa por aqu\u00ed\u2026! Pero no, no\u2026 \u00bfc\u00f3mo iba a bajarse el ministro del coche oficial para sacar en persona la manguera del surtidor? Es que el asunto no fue \u00e9se sino que hab\u00edan quedado expresamente all\u00ed, previa intercesi\u00f3n del primo de Blanco, contratado por el susodicho. Claro, claro.<\/p>\n<p>Bueno, tampoco tiene nada de particular\u2026 todo el mundo queda con todo el mundo en las gasolineras\u2026 ser\u00eda, como ha dicho Elena Valenciano, para tratar una \u00abcuesti\u00f3n privada\u00bb. Parad\u00f3jicamente, esta versi\u00f3n de la portavoz del PSOE es la que m\u00e1s se aproxima a la de Dorribo cuando asegura que el ministro le dijo: \u00abSi t\u00fa te portas bien conmigo, yo me portar\u00e9 bien contigo\u00bb. Pero es que resulta que Blanco ha admitido ya que de lo que hablaron fue de subvenciones p\u00fablicas. En el interior del coche oficial, con un veh\u00edculo de la Guardia Civil delante y el de los escoltas detr\u00e1s. Desde que Felipe II resolv\u00eda con sus secretarios los asuntos del Estado convirtiendo los lomos de las mulas de su s\u00e9quito en improvisadas mesas de despacho nunca hab\u00edamos visto actuar de forma tan expeditiva a un gobierno itinerante.<\/p>\n<p>Habr\u00e1 que esperar al levantamiento del secreto del sumario y a la previsible remisi\u00f3n de las actuaciones al Tribunal Supremo para empezar a atisbar si la de Guitiriz era una simple gasolinera o toda un \u00e1rea de servicios en el m\u00e1s plural sentido del t\u00e9rmino. Pero entre tanto ya le hemos visto los costurones al vestido de ceremonia del diligente y aplicado ministro de Fomento, tan devoto de su tierra. Por eso lo que escuchamos mientras cae la cortina del primer acto es la voz rezongona y castiza de la t\u00eda Roma, galdosiana por antonomasia: \u00abUsted quiere ahora poner un pu\u00f1o en el cielo. \u00a1Ay se\u00f1or, a cada paje su ropaje! A usted le sienta eso como a las burras las arracadas\u2026 Si se pone bueno el ni\u00f1o, volver\u00e1 a ser usted m\u00e1s malo que Holofernes\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en El Mundo-Reggio\u00b4s, aqu\u00ed) CARTA DEL DIRECTOR \u00abVoy a contar c\u00f3mo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas infelices consumi\u00f3 en llamas; que a unos les traspas\u00f3 los h\u00edgados con un hierro candente; a otros les puso en cazuela bien mechados, y a los dem\u00e1s los achicharr\u00f3 por partes, a fuego lento, con&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rop_custom_images_group":[],"rop_custom_messages_group":[],"rop_publish_now":"initial","rop_publish_now_accounts":[],"rop_publish_now_history":[],"rop_publish_now_status":"pending","footnotes":""},"categories":[2,13,10,6,15,16],"tags":[],"class_list":["post-3912","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actualidad","category-administracion-publica","category-comunicacion","category-historia","category-pensamiento-politico","category-politica"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.4 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Torquemada en la hoguera (por Pedro J. 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