{"id":3121,"date":"2012-08-18T13:15:32","date_gmt":"2012-08-18T13:15:32","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=3121"},"modified":"2012-08-18T13:15:32","modified_gmt":"2012-08-18T13:15:32","slug":"el-hombre-la-gente-y-sus-neuronas-espejo-por-andres-ortega","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=3121","title":{"rendered":"El hombre, la gente y sus neuronas espejo (por Andr\u00e9s Ortega)"},"content":{"rendered":"<p>(Publicado en <em>El Pa\u00eds-Reggio\u00b4s<\/em>, <a href=\"http:\/\/elcomentario.tv\/reggio\/el-hombre-la-gente-y-sus-neuronas-espejo-de-andres-ortega-en-el-pais\/18\/08\/2012\/\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p><strong>LA CUARTA P\u00c1GINA<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>En esas c\u00e9lulas del cerebro est\u00e1 el origen de la capacidad de empat\u00eda hacia el otro, la vida en sociedad y la cultura. Su descubrimiento entronca con el pensamiento sociol\u00f3gico de Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/em><\/strong><\/p>\n<p>La aparici\u00f3n del <em>otro<\/em> en toda vida individual es uno de los elementos constitutivos de la filosof\u00eda y la sociolog\u00eda de Jos\u00e9 Ortega y Gasset. \u201cEl otro hombre, como tal, es decir, no s\u00f3lo su cuerpo y sus gestos, sino su yo y su vida me son normalmente tan realidades como mi propia vida\u201d, se\u00f1al\u00f3 en 1949 en su famoso curso sobre <em>El hombre y la gente<\/em>, que ya adelant\u00f3 en 1934 y posteriormente (v\u00e9anse los Tomos IX y X de las nuevas <em>Obras Completas<\/em>). Sin ese <em>otro,<\/em> no se entiende el ser humano ni, menos a\u00fan su vida en sociedad, t\u00e9rmino \u00e9ste \u00faltimo que el pensador se\u00f1alaba que no hab\u00edan definido los soci\u00f3logos, cuyo objeto de estudio es justamente ese, la sociedad. \u201cEl hombre\u201d, dec\u00eda, \u201caparece en la sociabilidad como el Otro, alternando con el Uno, como el reciprocante\u201d. Y as\u00ed se construye el mundo. Y en ese descubrirse, medirse, valorar al otro, interviene de forma muy activa, no pasiva, no la visi\u00f3n, sino la mirada, que es algo muy diferente, reflexi\u00f3n que tambi\u00e9n desarroll\u00f3 en su d\u00eda Jean-Paul Sartre. La \u201cmeditaci\u00f3n del saludo\u201d es un ejemplo de c\u00f3mo pensar sobre usos que la sociedad ha desarrollado justamente para medir al Otro.<\/p>\n<p>En un comienzo deshechado de una de las conferencias, y ahora recuperado, se\u00f1alaba el pensador que esa capacidad de aparici\u00f3n del Otro en uno no es solo humana sino que tambi\u00e9n se aprecia en algunos animales. Aunque, cabe a\u00f1adir, a ellos le falta capacidad motora y lenguaje, que han sido dos de los cambios gen\u00e9ticos m\u00e1s importantes para que el hombre desarrolle cultura y civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos de Ortega y Gasset, la neurociencia, que a\u00fan est\u00e1 en la infancia pero que se desarroll\u00f3 gracias a impulsos como los que entre nosotros le dio Santiago Ram\u00f3n y Cajal, no hab\u00eda avanzado lo suficiente para explicar esa relaci\u00f3n del hombre con el hombre, y eventualmente el surgimiento de la gente. Ese paso esencial ha sido el descubrimiento hace unos a\u00f1os de las llamadas neuronas espejo, y todo un sistema en torno a ellas, por parte del equipo de investigaci\u00f3n de Giacomo Rizzolatti, del departamento de Neurociencia de la Universidad de Parma, y que en Espa\u00f1a ha profundizado especialmente Francisco J. Rubia, catedr\u00e1tico de la Complutense de Madrid, y su equipo.<\/p>\n<p>Estas neuronas con una funci\u00f3n especializada pueden servir para explicar la sociedad y la cultura humana. Sin estas neuronas, no habr\u00edan sido posibles. Vilayanur Ramachandran, uno de los pioneros de la neurociencia, en su \u00faltimo libro <em>The tell-tale brain<\/em> (<em>Lo que el cerebro nos dice<\/em>, Paid\u00f3s), afirma sin ambages que estas neuronas \u201cconformaron la civilizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Una neurona espejo se dispara, se activa, cuando un animal act\u00faa y tambi\u00e9n cuando un animal observa que la misma acci\u00f3n la lleva a cabo otro animal. La neurona reproduce el comportamiento del otro, como si el propio observador estuviera actuando. Es decir que al principio fue tanto el verbo como la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u201cLa cultura\u201d, se\u00f1ala Ramachandran, \u201cconsiste en colecciones masivas de capacidades y conocimiento complejos que se transmiten de persona a persona a trav\u00e9s de dos medios centrales: el lenguaje y la imitaci\u00f3n\u201d. La capacidad de imitar permite no solo reproducir, sino tambi\u00e9n aprender a una escala individual, y posteriormente colectiva. Es decir, que probablemente primero aprendimos a imitar. Y de ah\u00ed debi\u00f3 surgir la capacidad \u00fanicamente humana de adoptar el punto de vista del otro. La capacidad \u201cde ver el mundo desde el punto de vista de otra persona es tambi\u00e9n esencial para construirse un modelo mental de los pensamientos complejos e intenciones de otras personas para predecir y manipular su conducta\u201d, se\u00f1ala el neurocient\u00edfico. Ortega y Gasset lleg\u00f3 a la importancia de esta capacidad por otra v\u00eda, la de la observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica y sociol\u00f3gica, y sus conclusiones se ven ahora avaladas por una base f\u00edsica cuya manera de funcionar se est\u00e1 desentra\u00f1ando, aunque queda camino por recorrer. Pues una cosa ha sido descubrir estas neuronas, y otra, mucho m\u00e1s dif\u00edcil, descifrar la verdadera naturaleza de esas conexiones.<\/p>\n<p>En este recorrido en el conocimiento de la mente ni siquiera est\u00e1 claro si se llegar\u00e1 al final, si el ser humano llegar\u00e1 realmente a conocerse a s\u00ed mismo. Pero sobre este sistema parece tambi\u00e9n reposar la capacidad de la met\u00e1fora, sin la cual los humanos no ser\u00edamos lo que somos.<\/p>\n<p>A Ramachandran le gusta llamarlas \u201cneuronas Gandhi\u201d o \u201cneuronas de empat\u00eda\u201d porque sirven para borrar la separaci\u00f3n entre el yo y el Otro, algo muy propio de los enfoques orientales tradicionales. Claro que permiten no solo conocer al otro, sino tambi\u00e9n juzgar sus intenciones, para, si es necesario, defenderse frente a ellas. Empat\u00eda no implica simpat\u00eda.<\/p>\n<p>Como hemos se\u00f1alado que intuy\u00f3 Ortega y Gasset, estas neuronas est\u00e1n tambi\u00e9n presentes en otros animales, como monos y p\u00e1jaros que tienen un sentido social. Pero, como decimos, estos carecen de cultura porque les falta el lenguaje, entre otras cosas, adem\u00e1s de la capacidad motora (inclu\u00edda la mano que s\u00ed tienen los simios) mucho m\u00e1s desarrollada en el hombre, junto con la capacidad del pensamiento abstracto y transmisible.<\/p>\n<p>En una pol\u00e9mica e influyente conferencia en 1959, Charles Percy Snow, m\u00e1s conocido como C.P. Snow, lanz\u00f3 la tesis, que qued\u00f3 asentada, de la ruptura de la comunicaci\u00f3n muy presente en el Renacimiento y la Ilustraci\u00f3n entre las ciencias y las humanidades. Snow ten\u00eda a la vez formaci\u00f3n cient\u00edfica y capacidad literaria como novelista. Su demanda era que esta brecha se cerrara, que se avanzara m\u00e1s en los estudios multidisciplinares, y que unos y otros intercambiaran conocimientos. Se est\u00e1 comenzando a cerrar, aunque m\u00e1s de la mano de la ciencia que de las humanidades.<\/p>\n<p>La neurociencia \u2014esencial para entender el ser humano\u2014 puede servir para superar esta brecha que cient\u00edficos como Ramachandran y muchos otros que hoy en d\u00eda investigan y divulgan, contribuyen a colmar. En este contexto, el descubrimiento de las neuronas espejo supone, justamente, el de la relaci\u00f3n entre el cerebro y la sociedad, entre un ser humano y otro, entre el hombre y la gente.<\/p>\n<p>Algunos consideran que, tras la agr\u00edcola, industrial y la digital, la cuarta revoluci\u00f3n ser\u00e1 la neurocient\u00edfica cuyos descubrimientos preliminares ya est\u00e1n invadiendo numerosas disciplinas y creando otras nuevas, al colocar el prefijo \u201cneuro\u201d ante disciplinas tradicionales. As\u00ed, hoy se habla de neuroeconom\u00eda, neuromarketing, neurofilosof\u00eda, neuro\u00e9tica, neuroeducaci\u00f3n, neuropol\u00edtica y un largo etc\u00e9tera. Todas estas nuevas disciplinas pretenden aplicar los nuevos conocimientos de la neurociencia a sus materias, esperando que esta aportaci\u00f3n sirva para darles un nuevo impulso y desarrollo. Hoy la pol\u00edtica, la publicidad y muchas otras actividades humanas est\u00e1n imbuidas por los nuevos descubrimientos en este campo, lo que puede causar cierto temor a una mayor manipulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estas c\u00e9lulas especializadas y su sistema surgieron en el \u201cgran salto adelante gen\u00e9tico\u201d ocurrido entre 60 a 100 millares de a\u00f1os atr\u00e1s. Y despu\u00e9s de 6.000 millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, indica Ramachandran, la cultura finalmente despeg\u00f3. Por primera vez empezamos a saber realmente por qu\u00e9 o gracias a qu\u00e9.<\/p>\n<p>En parte, la cultura nos ha liberado de la gen\u00e9tica al reforzar la capacidad de aprender los unos de los otros. \u201cAl hiperdesarrollar el sistema de neuronas espejo, la evoluci\u00f3n, de hecho, convirti\u00f3 la cultura en un nuevo genoma\u201d, separado de la carga gen\u00e9tica con la que nacemos, y con otros sistemas de transmisi\u00f3n. Puede que incluso la cultura permita que algunas de nuestras capacidades pensadas para unas funciones se desarrollen para otras no previstas, como pasa con esa actividad esencial, pero nada natural, que es la lectura. Claro que otros van m\u00e1s lejos y creen que gracias a la tecnolog\u00eda, inclu\u00edda la manipulaci\u00f3n gen\u00e9tica, los seres humanos van a poder trascender su biolog\u00eda.<\/p>\n<p>De momento hemos llegado a ese Homo sapiens, que el cient\u00edfico indio describe como \u201cel mono que mir\u00f3 en su propia mente y vi\u00f3 el cosmos reflejado en ella\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Publicado en El Pa\u00eds-Reggio\u00b4s, aqu\u00ed) LA CUARTA P\u00c1GINA En esas c\u00e9lulas del cerebro est\u00e1 el origen de la capacidad de empat\u00eda hacia el otro, la vida en sociedad y la cultura. 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