{"id":2538,"date":"2013-03-28T13:16:18","date_gmt":"2013-03-28T13:16:18","guid":{"rendered":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=2538"},"modified":"2013-03-28T13:16:18","modified_gmt":"2013-03-28T13:16:18","slug":"la-enfermedad-del-clientelismo-por-cesar-garcia-munoz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/lavanguardiadecuenca.es\/?p=2538","title":{"rendered":"La enfermedad del clientelismo (por C\u00e9sar Garc\u00eda Mu\u00f1oz)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 12pt;\">En sociedades con fr\u00e1giles mecanismos democr\u00e1ticos, al individuo sin capital <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">social no le queda m\u00e1s remedio que conectarse a redes de influencia buscando <\/span><span style=\"font-size: 12pt;\">atajos para superar sus carencias. Y se impone la corrupci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"\/autor\/cesar_garcia_munoz\/a\/\" rel=\"author\" title=\"Ver todas las noticias de C\u00e9sar Garc\u00eda Mu\u00f1oz\">C\u00e9sar Garc\u00eda Mu\u00f1oz<\/a> Publicado en <em>El Pa\u00eds<\/em>, <a href=\"http:\/\/elpais.com\/elpais\/2013\/02\/27\/opinion\/1361989271_390184.html\" target=\"_self\">aqu\u00ed<\/a>)<\/span><\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\">\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" alt=\"\" height=\"456\" src=\"http:\/\/ep01.epimg.net\/elpais\/imagenes\/2013\/02\/27\/opinion\/1361989271_390184_1364397453_noticia_normal.jpg\" width=\"300\" \/><\/p>\n<p>EVA V\u00c1ZQUEZ<\/p>\n<\/div>\n<p>Si seg\u00fan Karl Popper una sociedad abierta se caracteriza por ser \u201cuna <br \/>asociaci\u00f3n de individuos libres que respetan los derechos el uno del otro dentro <br \/>del marco de la mutua protecci\u00f3n proporcionada por el Estado y que logra, <br \/>mediante la toma responsable y racional de decisiones, una vida m\u00e1s humana y <br \/>rica para todos\u201d, entonces Espa\u00f1a ha fracasado estrepitosamente.<\/p>\n<p>Dejando de lado lo engorroso de la definici\u00f3n (incluida quiz\u00e1 la traducci\u00f3n <br \/>del propio articulista), lo que ponen de manifiesto los \u00faltimos acontecimientos <br \/>de presunta corrupci\u00f3n que han indignado hasta el l\u00edmite a la opini\u00f3n p\u00fablica <br \/>espa\u00f1ola (empezando con I\u00f1aki Urdangarin, pasando por Amy Martin y Carlos Mulas <br \/>y acabando con Luis B\u00e1rcenas) es que vivimos en un coto cerrado en el que los <br \/>mayores enemigos de las sociedades abiertas, los Gobiernos, las partitocracias y <br \/>las oligarqu\u00edas econ\u00f3micas, han sabido sacar provecho de un viejo patr\u00f3n <br \/>organizativo de las sociedades mediterr\u00e1neas llamado clientelismo, o caciquismo <br \/>en su versi\u00f3n m\u00e1s castiza.<\/p>\n<p>El clientelismo es, no nos enga\u00f1emos, una variante o suced\u00e1neo de la <br \/>corrupci\u00f3n. Es una forma de organizaci\u00f3n social que se salta las fronteras <br \/>geogr\u00e1ficas, llamado <em>rousfeti<\/em> en Grecia y de la misma forma en Italia y <br \/>Portugal, y une en un mismo destino a los pa\u00edses del sur de Europa y a los <br \/>latinoamericanos. La principal consecuencia que el clientelismo tiene en la vida <br \/>de los ciudadanos es que el acceso a determinados recursos es controlado por una <br \/>serie de patrones, cuya condici\u00f3n viene determinada por tratarse de pol\u00edticos, <br \/>detentadores de poder econ\u00f3mico o ambas cosas a la vez, que reparten d\u00e1divas a <br \/>sus clientes a cambio de su apoyo. Es un fen\u00f3meno social con ra\u00edces profundas en <br \/>nuestro pa\u00eds, heredado de los tiempos feudales en que una mayor\u00eda de la <br \/>poblaci\u00f3n campesina depend\u00eda de los latifundistas.<\/p>\n<div id=\"sumario_1|html\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La pertenencia o proximidad a un partido facilita en <\/span><br \/><span style=\"font-size: 12pt;\">Espa\u00f1a llegar a determinados puestos<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>La longevidad del fen\u00f3meno clientelista en una sociedad como la espa\u00f1ola solo <br \/>puede explicarse como una carencia de capital social (usando el t\u00e9rmino del <br \/>soci\u00f3logo franc\u00e9s Pierre Bourdieu, referido a la suma de los recursos con los <br \/>que cuenta cada individuo en virtud de sus relaciones personales) de una mayor\u00eda <br \/>de la poblaci\u00f3n que carece de acceso a los centros de poder mediante un mercado <br \/>libre, unas instituciones pol\u00edticas representativas o un sistema legal igual <br \/>para todos. Al individuo sin capital social no le queda m\u00e1s remedio que <br \/>conectarse a redes de influencia buscando un atajo que le permita saltarse las <br \/>barreras sociales. Este atajo puede consistir en entrar a formar parte de un <br \/>partido pol\u00edtico o, si se ofrece la posibilidad, aprovechar las conexiones <br \/>familiares que uno tiene a mano.<\/p>\n<p>El clientelismo, en suma, vendr\u00eda a ser una respuesta a la persistencia de <br \/>tradicionales estructuras sociales jer\u00e1rquicas que alienan al individuo y <br \/>caracterizan a las sociedades cerradas. Esta cruda naturaleza de las <br \/>desigualdades sociales se expresa incluso en Norteam\u00e9rica, paradigma de las <br \/>sociedades abiertas, con el famoso dicho <em>It is not what you know, it is who <br \/>you know<\/em> (\u201cNo es lo que uno sabe, sino a qui\u00e9n conoce\u201d) que en rom\u00e1n <br \/>paladino vendr\u00eda a equivaler que un buen enchufe vale m\u00e1s que una carrera.<\/p>\n<p>En las sociedades regidas por una l\u00f3gica clientelista los niveles de protesta <br \/>tienden a ser m\u00e1s bien escasos. El individuo acepta las situaciones injustas, <br \/>tiende a desconfiar del Estado y de las instituciones y a buscar la soluci\u00f3n <br \/>individual renunciando a la l\u00f3gica, la racionalidad o la aplicaci\u00f3n de las <br \/>leyes. La l\u00f3gica clientelista salpica a la sociedad en su conjunto y no <br \/>solamente a los pol\u00edticos o los empresarios. De la misma forma que determinadas <br \/>empresas que quer\u00edan beneficiarse de subvenciones o fondos p\u00fablicos se aliaron <br \/>con uno de los \u201cpatronos\u201d, por ejemplo I\u00f1aki Urdangarin o Luis B\u00e1rcenas <em>and <br \/>company,<\/em> para compartir juntos el bot\u00edn, el resto de los ciudadanos tambi\u00e9n <br \/>tratan de saltarse las reglas del sistema. Que tire la primera piedra, por <br \/>ejemplo, quien no ha conocido a alguien en lista de espera que, tras ponerse en <br \/>contacto con un familiar o un conocido, ha logrado ser operado antes, pasando <br \/>por encima de aquellos que se encontraban por delante de \u00e9l en la misma lista <br \/>desde la absoluta comprensi\u00f3n de sus allegados.<\/p>\n<p>Lo cierto es que la vida de las empresas y cualquier organizaci\u00f3n en nuestra <br \/>sociedad depende en gran medida de sus relaciones con el Gobierno o los partidos <br \/>pol\u00edticos que han asumido muchas de las funciones de los patrones individuales <br \/>en el pasado. De hecho, los partidos pol\u00edticos que, no olvidemos, se financian <br \/>en buena parte con el dinero de los ciudadanos, son la piedra angular del <br \/>clientelismo. No dejan de ser el equivalente contempor\u00e1neo, en t\u00e9rminos de <br \/>movilidad social, de lo que era el clero y la milicia en tiempos pasados al <br \/>estar en muchos casos integrados por personas de escasa formaci\u00f3n que ven en la <br \/>pol\u00edtica una posibilidad de progreso social en ausencia de otro tipo de <br \/>m\u00e9ritos.<\/p>\n<div id=\"sumario_2|html\"><a name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 12pt;\">La pertenencia a Europa no ha significado que se impongan <\/span><br \/><span style=\"font-size: 12pt;\">sus est\u00e1ndares de raz\u00f3n y legalidad<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>No era este necesariamente el caso de Carlos Mulas y Irene Zoe Alameda. Muy <br \/>al contrario, ambos tienen doctorados en universidades de prestigio y son <br \/>beneficiarios directos del c\u00e9lebre cierre de clase weberiano, es decir, del af\u00e1n <br \/>de las clases privilegiadas de subir los requisitos para poder pertenecer a <br \/>ellas que en Espa\u00f1a hoy d\u00eda se traduce, debido al descr\u00e9dito de la universidad <br \/>local, a que las familias pudientes manden a estudiar a sus chicos a <br \/>universidades de \u00e9lite generalmente norteamericanas para seguir manteniendo las <br \/>distancias sociales. Para qu\u00e9 enga\u00f1arse, cualquiera m\u00ednimamente versado en el <br \/>mundo acad\u00e9mico norteamericano sabe que obtener un doctorado en una universidad <br \/>de prestigio, sobre todo si se viene del extranjero, depende tanto de los <br \/>m\u00e9ritos acad\u00e9micos como de la solvencia econ\u00f3mica. Pero incluso teniendo en <br \/>cuenta sus favorables circunstancias de partida, Mulas y Alameda entendieron que <br \/>la pertenencia o proximidad a un partido era un camino mucho m\u00e1s corto de <br \/>acceder a determinados puestos adjudicados por criterios m\u00e1s pol\u00edticos que <br \/>profesionales (como por ejemplo el de director de la sede del Instituto <br \/>Cervantes en Estocolmo o el de asesor del FMI). En lo que su caso no se <br \/>distingue en absoluto de muchos otros es en la l\u00f3gica c\u00ednica (alguno de los <br \/>art\u00edculos de Amy Martin versaba sobre el hambre en Somalia) y familiarista <br \/>(enchufar a la mujer) t\u00edpica de las maniobras clientelares.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n creciente de la opini\u00f3n p\u00fablica espa\u00f1ola no es solo un suceso <br \/>puntual como respuesta a unos acontecimientos de corrupci\u00f3n y nepotismo que se <br \/>acumulan en tiempo de crisis acuciante. Es sobre todo una reacci\u00f3n de hartazgo y <br \/>de decepci\u00f3n ante una realidad indubitable: Espa\u00f1a sigue siendo una sociedad <br \/>cerrada y dual como siempre ha sido aunque de vez en cuando se den algunos <br \/>Antonios Alc\u00e1ntara (el personaje de Imanol Arias en <em>Cu\u00e9ntame lo que <br \/>pas\u00f3).<\/em> Si alguna vez hubo un ascensor que permit\u00eda el ascenso (y se supone <br \/>que la ca\u00edda tambi\u00e9n) social de los individuos, este se averi\u00f3 hace mucho <br \/>tiempo. Espa\u00f1a sigue pareci\u00e9ndose al reino en el que, parafraseando a la reina <br \/>del relato <em>Alicia en el Pa\u00eds de las Maravillas,<\/em> da igual que uno corra <br \/>lo m\u00e1s r\u00e1pido que pueda, ya que hay muchas posibilidades de permanecer en el <br \/>mismo lugar.<\/p>\n<p>El viejo sue\u00f1o de que la pertenencia a Europa impondr\u00eda unos est\u00e1ndares en <br \/>los que regir\u00eda la raz\u00f3n y la legalidad en nuestra sociedad parece haberse <\/p>\n<p>desvanecido. Ni siquiera la dictadura de la eficacia que parec\u00eda traer aparejada <br \/>la globalizaci\u00f3n ha logrado alterar el sistema de relaciones que rige en <br \/>nuestras instituciones. Desafortunadamente, como afirma el polit\u00f3logo italiano <br \/>Caciagli, el clientelismo tiene ra\u00edces profundas. Implica \u201cun lenguaje, unos <br \/>ritos, unos valores y s\u00edmbolos, pautas de comportamiento y redes de relaciones <br \/>aceptadas por una comunidad que comparte una mentalidad\u201d. Se adapta bien a la <br \/>mentalidad posmoderna siempre en b\u00fasqueda de soluciones flexibles orientadas a <br \/>satisfacer las necesidades individuales, al declive de las ideolog\u00edas, a la <br \/>fuerza de lo local y a la personalizaci\u00f3n de la pol\u00edtica. El cerrojo est\u00e1 bien <br \/>echado y sus beneficiarios lo saben.<\/p>\n<p><strong>C\u00e9sar Garc\u00eda<\/strong> es profesor en la Universidad <br \/>P\u00fablica del Estado de Washington. Es autor de American psique (Editorial Lo Que <br \/>No Existe).<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En sociedades con fr\u00e1giles mecanismos democr\u00e1ticos, al individuo sin capital social no le queda m\u00e1s remedio que conectarse a redes de influencia buscando atajos para superar sus carencias. 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